Un Clásico desconcierto….

No voy a debatir sobre quiénes debieron o no estar en la plantilla cubana del próximo Clásico Mundial de Béisbol. Una verdad de Perogrullo es que, según el mánager, «ese será el equipo». Pero los excluidos de hoy no serían tales si el avileño Roger Machado se hubiese titulado en enero. Quizás, Julio Pablo Martínez sería el center field, Dainier Gálvez la segunda base y Yoelkis Céspedes continuaría siendo el desconocido medio hermano del jardinero de los Mets.

Así que nombres más o nombres menos, resumiré la situación: eso es lo que queda…. Si Cuba no tuviera el “desangre” constante de peloteros o sumara los que juegan allende los mares, muchos de los 28 jugadores del listado serían un total descarte.

Y es que, en una lectura lineal y sin coloridos, este es el team más mediocre que ha llevado la Isla al evento. Un conjunto que dista mucho de aquel que ganó la plata —o perdió el oro, si así se prefiere — en el Petco Park.

Aunque repiten seis atletas con experiencia en estas lides (Frederich Cepeda, Alfredo Despaigne, Frank Camilo Morejón, Freddy Asiel Álvarez, Vladimir García y Miguel Lahera), se trata de una selección cuya base es el equipo Granma que se tituló en la Serie Nacional y quedó cuarto en la del Caribe. Así que, cuando se mira a los rosters rivales (Japón, Australia y China) no te queda otra opción que dudar por más que te jactes de nacionalista. La realidad te da un golpe en el rostro, el típico «bájate de esa nube».

Samuráis por la tercera corona

Japón solo lleva de la Gran Carpa al jardinero Nori Aoki, perteneciente a los Astros de Houston. Aun así, no creo que los cubanos tengan algo que buscar contra los locales.

¿Les cuento del posible abridor del 7 de marzo? Tomoyuki Sugano tiene 27 años y es el as del picheo de los Gigantes de Yomiuri en la liga de su país, por cierto, la segunda en calidad internacional. Tiene un balance de 44-27 en toda su carrera y un PCL de 2,34. Su lanzamiento más dominante es el tenedor, pero guarda otros seis en su repertorio. Poncha a un promedio de 7,6 lanzadores cada nueve entradas.

El otro con probabilidades es Takahiro Norimoto, un lanzador con una recta de 96 millas, un récord de 11 y 11 en 2016, efectividad de 2,91 y 216 ponches propinados en 195 entradas de actuación. En fin, parece que aquí las conclusiones están claras…

China, el enigma

China lleva cuatro años “cocinando” una mejor actuación que la mostrada en 2013, cuando cayó de manera aparatosa (12-0) ante los cubanos.

Para este partido, supongo que los chinos —tan lógicos como son — utilicen al zurdo Bruce Chen, quien fue abridor contra Cuba en 2006.

El pícher se retiró hace dos años después de haber jugado con una decena de equipos en las Grandes Ligas entre 1998-2015; luego fue contactado nuevamente para que compitiese por China a inicios de diciembre, y lleva varias semanas con los Indios de Cleveland en su campo primaveral en Arizona. ¿Zurdo? ¿Nos conoce? … ¡Esto huele a peligro!

¿Y si no fuera Chen? El siguiente con posibilidades sería el derecho Ju Kwon, serpintero del equipo KT wiz de la Liga Profesional Coreana (KBO), quien ganó 6 juegos, perdió 8 y lanzó para 5,10 en el 2016. Un pelotero que robó titulares esta temporada en China por lanzar un juego completo sin permitir anotaciones y solo 4 hits.

Australia, un hueso duro

El rol de Cuba en su apartado está en derrotar a Australia, su principal contendiente por el segundo boleto a la siguiente etapa, aunque bien se sabe que los nipones parten como claros favoritos.

El papel está definido, pero no es nada simple. Los australianos llegan con 11 lanzadores de las Grandes Ligas, encabezados por el derecho Liam Hendricks de los Oakland Athletics. Y a Cuba casi le tienen tomada la medida —recuerden que en 2009 por poco los sorprenden de no ser por el bambinazo del emergente Yosvani Perza—.

El staff de los «aussies» está temiblemente consolidado; desde el apagafuegos Peter Moylan con 24-9, efectividad de 2,91 en 10 temporadas como relevista dentro de la MLB y cuya sinker llega a las 92 millas hasta el diestro Warwick Saupold, de breve tránsito en 2016 con los Tigres de Detroit y buenos guarismos en Triple A.

Las interrogantes de Australia radican en su ofensiva, pero quién no teme por eso, si la columna vertebral del team Cuba acaba de quedarse en dos imparables frente a un picheo zurdo de la Liga Mexicana.

Esta vez no valdrán los manidos discursos de adaptación al uso de horario nipón, pues los cubanos llegaron a Asia desde días antes de iniciar el torneo. La opción digna —y la de mayor probabilidad, siendo justa— es que el equipo termine con un 2-1 y pase a la siguiente ronda, donde seguramente lo esperen Corea y Holanda.

O quizás, los nuestros aruñen mejores marcadores para, en caso de empates, salir por la puerta ancha. Pero igual, viendo el asunto con sangre fría y con el prismático ajustado de los rosters, Cuba puede marcharse con un 3-0 con la misma simpleza con la que se prepara un té.