Serie del Caribe'2019 | Resurgiendo de las expectativas más improbables: ¿Cómo los Leñadores irán por el título?

Yirsandy Rodríguez

Por Yirsandy Rodríguez | Senior Writer en BaseballdeCuba | @Yirsandy

Feb 9, 2019

¿Espera, dónde hemos visto esto antes? El ambiente del enfrentamiento entre los Cardenales de Lara y los Leñadores de Las Tunas se pareció bastante al que tuvieron los Caribes de Anzoátegui y los Vegueros de Pinar del Río en la Serie del Caribe de San Juan 2015. 

En ambos casos, los equipos estaban buscando el pase a la final, solo que en 2015 se enfrentaban en semifinales. Mientras, esta vez, debido a las urgencias por el cambio de sede, la semifinal desapareció.

Esta es la historia que se esperaba de un gran juego de béisbol donde, quizás el menos favorito (Cuba), podía comenzar su camino glorioso, 59 años después de haber ganado el Clásico Caribeño de béisbol por tercera ocasión en Panamá. Fuimos testigo de un match decisivo entre dos equipos que sufrieron giros diferentes en el camino, pero ambos llegaron a discutir el título del Grupo A con el mismo diferencial de carreras: Ni más, ni menos… ¡”0”! 

Eran los Leñadores de Las Tunas, que habían anotado solo cinco carreras y recibieron 26 ceros en sus primeros 29 innings, quienes iban por explotar la posibilidad de llegar a la final con una victoria. Y, por su parte, los Cardenales de Lara, que habían iniciado invictos con 2-0, esperaban recuperarse de una dura derrota contra los Charros de Jalisco.

Lázaro Blanco muestra todo lo que esperas de un as “verdadero”: La brillantez, el coraje, el sacrificio, la decisión por encima del agotamiento y el estrés.

Después de tener que hacer ajustes por un retraso inesperado para el inicio del partido, el as derecho de los Leñadores de Las Tunas, Lázaro Blanco, subió al montículo del estadio Nacional Rod Carew. Era el match decisivo para el team Cuba, buscando el título del Grupo A contra los Cardenales de Lara, una opción que parecía improbable apenas pocas horas antes de la tarde de este sábado.

La voz de playball se escuchó alrededor de la 1:30 PM y, en menos de 15 minutos, los Cardenales de Lara le llenaron las bases a Lázaro Blanco después de un out. Alexis Amarista y Alí Castillo abrieron el juego pegándole par de sencillos al abridor cubano, combinándose con una base por bolas a Luis Jiménez. Sin embargo, bajo el calor del fuerte sol en Ciudad Panamá, la presión de ganar el juego que daba el pase a la final no afectó a Lázaro Blanco. Todo el tiempo, el principal as de la rotación cubana mantuvo su enfoque.

Lanzó un strike y otro, incluso cuando el umpire principal no le concedió el primer pitcheo y la fatiga del agotamiento parecía que se lo tragaba. La bola rápida, que no suele ser el pitcheo predilecto de Blanco para exterminar a sus oponentes, estaba subiendo hasta las 92 MPH. Ese era un síntoma interesante, ya que podía mezclar los pitcheos, pero aquí estuvo la gran clave: Su comando fue tan bueno que evitó un contacto fuerte en el momento decisivo del partido. Juniel Querecuto fue el segundo out del inning, pegando un elevado corto a tercera. Y, dos pitcheos después, el ex outfielder de Grandes Ligas, Alejandro de Aza, apenas pudo pellizcar la pelota para enviar un bounce lento al guante de Blanco.

¡Ese fue el gran cero del partido! Y, sin dudas, el momento que jamás pudieron superar los Cardenales de Lara después de nueve entradas y enviar a 38 bateadores al plato. Con 22 pitcheos, Blanco superó los deslices y la fatiga del pre arranque del primer episodio. Lanzó cinco entradas sin permitir carreras con 113 pitcheos, siempre sacando al primer bateador del inning entre el segundo y el quinto. Fue un trabajo agotador en todos los sentidos, desde lo mental hasta lo físico, pero ahí estuvo el resultado: Logró cinco strikeouts, fue intenso en cada pitcheo, poniendo la bola en los puntos más vulnerables de los contrarios. He aquí tres de las muestran que nos harán viajar de nuevo a recrear el dominio de Blanco:

  • 3rd inning, un out—Rangel Ravelo consiguió un sencillo (golpeó una slider bien afuera) después de 12 pitcheos, un flyball que quizás pudo haber sido atrapado por Alfredo Despaigne en el leftfield. Pero, luego, a base de inteligencia y astucia, logró penetrar en el swing del corpulento Luis Jiménez después de nueve pitcheos. Jiménez intentó golpear con la masa de su bate alguna de las sliders lejanas que recibió, pero terminó conectando un rodado lento a tercera base.
  • 4th inning, dos outs—Juan Apodaca llegó a posición anotadora por un wild pitch, apenas el cuarto corredor de 19 bateadores de los Cardenales de Lara frente a Lázaro Blanco. En dos strikes, Herlis Rodríguez no pudo evitar detener sus brazos en busca de una bola rápida alta y afuera. ¡Strikeout! ¡Cuarto cero en fila!
  • 5th inning dos outs—Esta fue la última prueba de fuego, sobre todo por la ventaja que tal vez pudieron haber sacado los bateadores venezolanos. Blanco había sobrepasado los 110 pitcheos, luego de admitir un sencillo (Rangel Ravelo) y conceder una base por bolas (Luis Jiménez). Entonces, una vez más, Juniel Querecuto subía al plato, después de irse de 2-0 contra Blanco y dejar a tres corredores esperando remolque. Sí, no era la tarde de Querecuto. Blanco lo retó una vez más, aun cuando su bola rápida estaba rozando las 85 MPH, y consiguió dominarlo con un pitcheo externo. Querecuto bateó su mejor conexión de la tarde, pero su línea salió directa al guante de Alfredo Despaigne en el leftfield.

Lázaro Blanco

La cámara persiguió a Blanco por algunos segundos y, en no pocas ocasiones, cuando lo ves completar actuaciones así, aún después de salir victorioso, su emoción se refleja en pocos gestos. Estaba tan concentrado, que apenas atinó a bajar la cabeza, una acción que se podía interpretar como la unión del agotamiento con el dulce sabor del éxito. Aunque, para ser honesto —¿no sé qué pensaría usted?—, pienso que había una preocupación aún en el pensamiento de Blanco. ¿Qué podía ser?... El marcador estaba apenas 2-0 a favor de Cuba en cinco entradas completas. Incluso, aunque el bullpen estaba totalmente disponible y los Cardenales entraron al juego decisivo bateando solo .205, la pobre producción de los Leñadores durante el torneo solo hacía despertar dudas.

Estas eran algunas de las más preocupantes:

  • Los Leñadores de Las Tunas iniciaron este sábado con la peor línea ofensiva colectiva en la historia de Cuba en eventos internacionales durante los últimos 30 años. Estaban bateando apenas .188/.226/.238 y .464 OPS.
  • Con esa misma línea, eran el peor team de la actual Serie del Caribe, anotando apenas cinco carreras.
  • Los Leñadores habían dejado a 24 de 29 corredores esperando remolques en posición de anotar.
  • De las cinco carreras del equipo, Alfredo Despaigne había impulsado cuatro en apenas 13 PAs, mientras el resto del equipo había sido totalmente inefectivo en 96 PAs.
  • Ninguno de los extra bases de los Leñadores, cinco dobles, pudieron impulsar carreras.
  • En 27 innings a la ofensiva, solo uno (Yuniesky Larduet) de los cinco bateadores que se embasaron por hits abriendo inning pudo anotar carrera.
  • Precisamente, en el juego contra los Cardenales de Lara, los Leñadores de Las Tunas se fueron sin poder embasar a ninguno de sus bateadores iniciando inning en todo el juego.

Entonces, ¿era tan fácil superar todo esto?... ¿Cómo pudo ser? La clave estuvo todo el tiempo en la única fórmula que le funcionó a los Leñadores de Las Tunas: Una rotación de pitcheo que inició este juego decisivo del sábado, lanzando para 1.29 ERA y, ¡oigan esto!: ¡No habían permitido extra bases de ningún bateador! De hecho, ya pueden sumarle a esos 106 bateadores enfrentados los 38 de este sábado, pues los Cardenales de Lara no pudieron golpear un extra base contra el pitcheo cubano.

De todo ese dominio general, aquí están algunos números que ya podemos exaltar sobre la actuación de Lázaro Blanco en las Series del Caribe:

  • Estadísticas en 2018: 2-0, 12 IP, 8 H, 0 R, 0 ER, 8 SO, 4 BB, 0.00 ERA.
  • Estadísticas periféricas generales en seis aperturas: 4-1, 37 IP, 27 H, 5 R, 5 ER, 29 SO, 16 BB, 1.22 ERA.

No puedo asegurarte de que alguna organización de Grandes Ligas esté dispuesta a invertir en Lázaro Blanco como un posible relevo situacional contra bateadores derechos. Pero, viendo la reedición de su dominio, podría despertar el interés de algún equipo en la región. ¿Tal vez para lanzar en México? ¿Quién sabe si en República Dominicana? Eso sí, siempre que no le interfiera su contrato con los Capitales de Quebec.

Después de la gran joya de pitcheo y el esfuerzo de Lázaro Blanco hasta la última gota de sudor y el agotamiento en esos 113 pitcheos, esta vez la respuesta ofensiva del equipo fue suficiente para lograr el éxito. Y, a diferencia de aquellos Vegueros de Pinar del Río que fueron llevados de la mano hasta la final gracias al bate de Frederich Cepeda (empujó seis de las ocho carreras del equipo contra Anzoátegui en 2015), hubo otro héroe imprevisto esta vez. ¿Quién se ganó todos los honores? ¡La velocidad y el contacto de Yuniesky Larduet fue emociónate!

El centerfielder cubano fue el hombre inspiración en el lineup de los Leñadores, con tres hits, una base robada, y una corrida salvaje de primera a tercera con un passed ball en el primer inning. Todo eso aportando la velocidad, ese ingrediente algo perdido de los lineups que se conforman de los teams Cuba desde hace tiempo. A base de inteligencia al golpear la pelota, siempre buscando enviarla hacia la grama, Larduet, como escribí días antes de la Serie del Caribe en un artículo sobre el Scouting Report, convirtió su principal herramienta en carreras. Pero, junto a él, también funcionó parte de la ofensiva de los Leñadores. Alfredo Despaigne empujó la primera carrera del juego, enviando al plato a Larduet con un sencillo en el final del tercer inning. Para entonces no podíamos llegar a esta conclusión, ya que no sabíamos qué sucedería después: Sin embargo, ese hit habría decidido el juego.

La otra nota interesante aquí es que, a su vez, Despaigne no se conformó con anclar en primera base. Al primer parpadeo del leftfielder después de enviar la pelota de rolling, dobló hasta segunda y llegó “safe”. Con dos outs, Despaigne consiguió anotar gracias al descontrol de los lanzadores venezolanos, quienes obsequiaron tres bases por bolas consecutivas. 

Y, aunque las bolas en los tres paseos estuvieron bien distantes de la zona de strike, no podemos dejar de darles el crédito a tres bateadores agresivos como Yordanis Samón, Jorge Alomá y Carlos Benítez. Pues, ante el descontrol de los relevistas, jamás osaron hacerle swing e ir a buscar un pitcheo malo. Benítez fue quien recibió la tercera base por bolas, para poner  la pizarra 2-0. Así que, podemos decirlo: Los cambios que hizo Pablo Civil en el line up surtieron efecto.

El manager tunero movió sus piezas para el día decisivo y, acompañado por la brillantez de su pitcheo, las tres carreras del equipo fueron suficientes. Civil le dio un merecido descanso a Yosvany Alarcón, que estaba de 10-0 con cinco strikeouts. Activó a Oscar Valdés, quien, a pesar de irse de 4-0 con dos ponches, desempeñó un buen trabajo detrás del plato. Valdés se sincronizó rápidamente con la mezcla de pitcheos de Blanco y, al final del juego, aún lucía su mascota con habilidad, manejando la bola rápida de 96 MPH de Raidel Martínez.

Tal y como esperábamos desde hace días, Pablo Civil manejó el bullpen de manera diferente. Gracias a la ventaja de 3-0, después de que Yuniesky Larduet se robó tercera y anotó por un error del cátcher Juan Apodaca en el sexto inning, Civil trazó una estrategia bien interesante. Al tiempo que la ofensiva de los Cardenales de Lara parecía extenuada, Civil aprovechó para quitar de encima el mayor peso del trabajo de bullpen a Livan Moinelo y Vladimir García. Yoanis Yera inició el sexto inning y retiró en fila por vez primera en todo el juego, hasta que Yoalkis Cruz lo relevó y puso fuera a Rangel Ravelo para el tercer out del séptimo. 

El zurdo Yudiel Rodríguez se encargó del octavo inning. Ponchó a Luis Jiménez, soportó un sencillo de Juniel Querecuto, pero luego puso fuera a Alejandro De Aza. Con un corredor en base y dos outs en la octava entrada, el momento era perfecto para ir al bolígrafo y dar un punto final. ¡Civil hizo todos los movimientos adecuados esta vez! Llamó al montículo a Raidel Martínez y, 29 pitcheos después, Ali Castillo entregó el out final con un rodado a la inicial.

Raidel Martínez

Hubo de todo en este partido, incluso hasta algunas cosas extrañas como el hecho de que, en menos de cinco minutos (entre las 3:56 PM y las 3:59PM), un bateador (Yordanis Samón) sacó del juego al umpire principal con un foul que le estremeció la careta, y luego dejó tirado cerca del montículo al relevista de turno (el derecho Ricardo Gómez) por una línea contundente. Como esto, podías encontrarte el contraste de las risas de algunos cubanos y, alrededor de ellos en las grandas, otros rostros que no creían lo que estaban viendo en el estadio Nacional Rod Carew. 

Mientras caía la tarde y los aficionados de Panamá ya estaban arribando al parque de béisbol, vi banderas que se recogieron y aficionados rezando desde que comenzó el noveno inning. Y, tal vez, también le haya sucedido a usted: Le hice una reverencia a este juego tan increíble que es el béisbol, donde puedes ver cambios tan grandes como estos, cuando un equipo puede ir de las cenizas a la gloria.

¿Dime qué estabas pensando cuando comenzó el duelo entre los Leñadores de Las Tunas y los Cardenales de Lara? No me contestes con el corazón. Por mi parte, te seré sincero: Hace años que he visto suceder esto en varias ocasiones. Si existe la más mínima oportunidad, sabes que puedes lograr grandes cosas en el terreno de juego.

Ahora, aunque no lo sientas así, los Leñadores de Las Tunas nos han mandado a olvidar todos sus errores entre martes y jueves. Sí, simplemente porque este domingo pudieran ser los campeones de la 61 Serie del Caribe.

Repite conmigo: ¡Eres increíble, béisbol!

 

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