Postemporada'2018: Rememora los momentos únicos del béisbol cubano en el Juego 7 de la final

¡Juego 7!... Noveno inning, dos outs, la pizarra está 3-2, pero los corredores del empate y la ventaja están afilando sus spikes en primera y segunda, con el bateador en cuenta de 1-0: Rafael Viñales mordió una curva de Raidel Martínez y elevó la pelota al right field, Yoelkis Céspedes capturó la conexión para el out 27 del juego… ¡Los Alazanes de Granma son los campeones del béisbol cubano!

Así terminó el séptimo capítulo del Juego 7 en la historia de las Series Nacionales, y es posible que queden algunas interrogantes como estas: ¿Cuáles son los Juegos 7s de la final que guardas profundamente dentro de tu corazón? ¿Cómo ordenarías una lista de cada uno de ellos?... “Esos que te marcaron por siempre y te será imposible olvidar”, como dice mi amigo Miguel López López, quien se siente tan industrialista como Rey Vicente Anglada y Agustín Marquetti.

La lista de los séptimos partidos de la Serie Nacional del béisbol cubano es corta, de solo siete —incluyendo el de esta final de la 57 Serie entre Granma y Las Tunas—, pero estoy seguro que puedes hacer un Ranking de los que para ti fueron los más increíbles e inolvidables.

Aquí está mi lista de cómo, dónde y cuándo se decidió esa excitante serie de siete desafíos. Cada partido tiene un comentario en cuanto a su categoría, teniendo en cuenta su trascendencia, la rivalidad y decisión:

1.31 de marzo de 2010: Industriales 7, Villa Clara 5

Categoría: Juego más grande de todos. Industriales y Villa Clara sumaron récord de (103-75) y promedio de (52-38), calificando como la final de equipos menos ganadora en la era de las Series Nacionales con 90 desafíos. Sus dos anteriores enfrentamientos calificaron en el 1ro (2003, balance unificado de 122-57) y el 9no (2004, 109-71) de todos los tiempos en finales, pero ambos terminaron en sendas barridas de 4-0 a favor de Industriales. Siempre rondaba cierta expectativa, pero todo terminó sin mucho atractivo.

Comeback: En mi opinión, este ha sido el Juego 7 más dramático, con una gran mezcla de celebraciones y dolor por ambas aficiones y, según las estadísticas, el único que ha alcanzado su decisión en extra innings. Fue una noche decisiva donde se comenzó en marzo y acabó en abril, con 5 horas y 55 minutos de acción en el partido final. 

La historia entre los Naranjas de Villa Clara y los Leones de Industriales partió de un arranque 2-0 de los muchachos del manager Eduardo Martín, rompiendo una racha de 10 reveces en fila contra Industriales en playoffs. 

Fueron par de éxitos en casa 3-2 y 3-0, donde los Azules marcaron apenas dos carreras en 18 innings con solo ocho hits, dos de ellos en el Juego 2. Freddy Asiel Álvarez, los zurdos Robelio Carrillo y el novato Yasmany Hernández Romero encabezaron el camino por los villaclareños en el montículo. 

Desde aquellas finales en 2003 y 2004 donde Industriales barrió con Villa Clara, no teníamos un enfrentamiento entre estas dos fuerzas históricas de la pelota nacional. Del 26 al 28 de marzo se jugó de día (por problemas con el alumbrado) en el estadio Latinoamericano y, para ponerle sabor a la final, los Azules resurgieron con dos éxitos, 12-6 y nocaut de 11-1. Sin embargo, Villa Clara se adueñó del Juego 5 con un doble decisivo de Ariel Pestano contra Frank Monthiet y sencillo de Ariel Borrero sobre el zurdo Joan Socarrás

En el Coloso del Cerro se disfrutó de todo un poco, desde la famosa jugada en segunda, cuando Aledmys Díaz intentó tocar a Alexander Malleta en una jugada forzada, hasta los dos outs en home que Pestano le puso a Industriales, tocando a Rudy Reyes y Serguei Pérez en el home plate. Los Naranjas estaban a un partido de ganar su primer campeonato en 15 años. Incluso, en el Juego 6, Villa Clara tenía ventaja de 4-0 en el inicio del cuarto episodio, pero un error de Ariel Borrero, en un trueno que soltó Alexander Malleta, avivó la esperanza azul… Un inning más tarde, Industriales tomó la delantera, hasta ganar con pizarra final de 8-5. 

El sexto Juego 7 fue un partido espectacular, que se igualó a cinco carreras por jonrón de Yandrys Canto en la parte baja de la octava entrada con dos en base. No obstante, los ídolos de casa no pudieron reaccionar más, y los Azules se robaron el show en el estadio Augusto César Sandino. Un doble decisivo de Stayler Hernández se unió al elevado de sacrificio de Rayko Olivares, y un espectacular relevo del zurdo Joan Socarrás. Los Leones picaron la naranja a la mitad.

M-V-P: Stayler Hernández y Joan Socarrás. ¿Por qué no Alexander Malleta? Es cierto que el “55” de los Azules remolcó 10 carreras (tres de ellas el empate o la ventaja) y bateó .727 con corredores en posición de anotar. Pero el campeonato se gana con la cuarta victoria, y Stayler lo decidió con ese largo batazo contra el zurdo Misael Siverio en el inicio del décimo inning. Agrego al zurdo (novato en Industriales) Joan Socarrás, por su relevo decisivo, cuando Industriales no contaba con ninguno de sus relevistas de puntería en el bullpen, y los villaclareños tenían la carrera de la victoria en circulación. 

2.13 de marzo de 1994: Villa Clara 4, Industriales 3

Categoría: Juego inolvidable, parte de una época dorada del béisbol cubano.

Comeback: Fue un Juego 7 increíble, dotado de todo lo necesario para no olvidarlo jamás, incluso si lo viste como yo por una grabación de video años después. Fue un choque de fuerzas salvajes, entre dos conjuntos que no se bajaban de la cúspide del béisbol cubano a inicios de los noventa. Industriales ganó en 1992 frente a Henequeneros, y Villa Clara consiguió su segundo de tres campeonatos en fila ese año. Todavía hay algunas imágenes que no se borran de mi mente, como las jugadas de Germán Mesa y Juan Padilla alrededor de la segunda base  o la energía inagotable que le imprimía al juego Víctor Mesa

¿Cómo olvidar aquel encontronazo en home entre Orbe Luis Rodríguez y Ángel López durante la sexta entrada? El desafío se acaloró y parecía incontenible hasta por los guardias de la policía nacional. Veo al árbitro principal, Nelson Díaz, llamando a la calma rápidamente para reiniciar las acciones… Yo no creo que haya que llegar al nivel de las agresiones, pero ese picante el béisbol de hoy, lo necesita.

Después de aquellos contactos que sacaron chispa a mitad de juego, hubo dos cosas que me llamaron poderosamente la atención: Luis Rolando Arrojo se repuso y Ariel Pestano, quien no tenía turnos al bate antes del partido y había jugado solo tres de los 52 innings del equipo, se convirtió en uno de los “héroes desconocidos del encuentro”. El mítico número “13” entró en la historia de “La Maquinaria Naranja” con un sencillo que igualó la pizarra frente a Orlando “El Duque” Hernández en el final del lucky seven, y luego bateó un doble y anotó la carrera de la victoria, remolcado por el “hit de oro” de Michel Perdomo al right field.

Del resto se encargó Arrojo, quien completó las nueve entradas y sacó los últimos nueve outs admitiendo solo un embasado, por pelotazo a Ricardo Miranda en el octavo inning.

M-P-V de la serie: Arrojo. Inició tres juegos y ganó dos, completó igual número de ellos y en 27 IP lanzó para 2.00 ERA con 10 strikeouts, cuatro bases por bolas y promedio oponente de .245.

3. 26 de junio de 2002: Holguín 2, Sancti Spíritus 1

Categoría: Juego con uno de los finales más sensacionales. Teniendo en cuenta el difícil camino de ambas selecciones en la postemporada de 2002: Fue una final totalmente sorpresiva. 

Los Gallos ganaron 53 partidos de 90 al mando del manager debutante Lourdes Gurriel, en apenas su quinta temporada ganadora en 25 años, con la oportunidad de buscar el título como lo hicieron aquellos espirituanos de Cándido Andrade (39-12) en 1979. Del otro lado del diamante, estaba Holguín, comandado por Héctor “Tico” Hernández, poseedor de un récord de 441-467 con unos Cachorros que apenas habían tenido nueve campañas ganadoras desde 1977. Sancti Spíritus dejó en el camino a Isla de la Juventud y Pinar del Río, este último 4-2 en semifinales, después de que los Vegueros salían como favoritos al entrar a los playoffs con récord nacional de (64-26). Por su parte, Holguín frenó el empuje de Camagüey y después a Villa Clara, en una serie semifinal que terminó en seis partidos y el jardinero Waldo Denis se llevó el M-V-P, pero el batazo más recordado se lo conectó el antesalista Juan Rondón a Eliecer Montes de Oca: Un Walk-Off ’jonrón que decidió el Juego 2, después de un error de Eduardo Paret en la jugada que debió ser el out 27.

Así llegaban a la finalísima Holguín y Sancti Spíritus, para ese entonces los equipos que se combinaban con la mayor cifra de derrotas por encima de sus victorias de por vida, un total de 393. Hasta 2015, cuando Ciego de Ávila e Isla de la Juventud discutieron en siete partidos la final de la 54 Serie Nacional de Béisbol, ese era el mayor récord. Pero Tigres y Piratas tenían un acumulado histórico de 471 reveses por encima de los éxitos en toda su historia beisbolera.

Comeback: Los Gallos vencieron el primer duelo, 6-0 con Ifreidi Coss, pero luego los Cachorros ganaron tres en fila, 11-10, 4-3 y 5-2. Los espirituanos se recuperaron de nuevo con Ifreidi, quien lanzó una joya para el éxito 5-0 que despidió la serie en el estadio José Antonio Huelga

En el Juego 6, Yovany Aragón se subió al box y garantizó una salida de calidad que, con un jonrón y tres empujadas de Frederich Cepeda, llevó al final a un séptimo partido. ¿Te acuerdas de ese séptimo desafío? Te contaré lo que me sucedió: En aquella noche del 28 de junio de 2002, después de que Sancti Spíritus dejó congelado a Cepeda (quien bateó un doble) en segunda sin poder anotar y Juan Rondón se robó segunda y tercera en el primer inning… en mi casa se fue el fluido eléctrico… ¿Qué cuando regresó? Justo en el momento en que Yonelkis Villaspando tomó un boleto y llenó las almohadillas con Frederich Cepeda en el círculo de espera. 

Oscar Gil era el hombre que le tocaba retar al bateador más encendido del playoff final, quien había remolcado 13 carreras en seis juegos, con seis extra bases (2-2-2), promedio inigualable de .625 (15-for-24), .633 OBP, 1.125 slugging, 1.758 OPS y .600 con corredores en posición de anotar. Aquí es donde el béisbol nos envuelve de emociones en sus momentos únicos: En la cuenta de 2-2, Gil lanzó una curva a 79 mph, y Cepeda abanicó para el out 27… ¡Los Cachorros ganaron el campeonato en ese swing al aire! Gil y el receptor Ernesto Martínez (jonronero de la noche para poner la pizarra 2-1) se unieron en un abrazo delante del box, y entonces la celebración de los holguineros se desató como la risa de un bebé.

Ese gran bateador que es Cepeda, se iba cabizbajo al dugout… luego de fallar un turno que ha marcado toda su carrera en el béisbol. Reinier Yero se quedó agachado en la antesala, había lágrimas en los ojos de esos hombres que lo dieron todo por el campeonato, pero en el juego de pelota siempre tiene que haber un ganador y un perdedor.

M-P-V de la serie: En los primeros seis juegos debieron ser Juan Rondón o Luis Miguel Rodríguez, por sus actuaciones claves. Pero yo resumo todo al momento decisivo: El enfrentamiento Cepeda vs Gil para mí marcó esa selección del más valioso. De ahí salió el ganador del campeonato.

4. 28 de enero de 2018: Granma 3, Las Tunas 2

Categoría: Resultó un emotivo Juego 7, pero lo más importante de la decisión final fue que, después de iniciar abajo por 2-0, los Alazanes de Granma completaron solo la tercera remontada de un equipo con esa desventaja en la historia de los playoffs en Series Nacionales. Antes lo habían conseguido Santiago de Cuba en la final de 1999 vs Industriales, y los Azules contra Villa Clara en 2010. Vale destacar que, si los Leñadores hubiesen ganado el Juego 7, entonces también habrían hecho historia, pues se trataba del único team en playoffs con todos sus éxitos como home club  para ganar la corona nacional. 

Comeback: Solo los equipos grandes saben levantarse de golpes como este: Los Alazanes de Granma debieron resurgir en casa después de estar abajo 2-0, admitiendo 17 carreras en los primeros 16 innings donde enfrentó a su rival. Y, luego de salir de casa con ventaja 3-2, los campeones nacionales recibieron un mazazo en el Juego 6: Danel Castro bateó un Grand Slam para dejarlos tendidos en el diamante y forzar el Juego 7. Dos movimientos del manager Carlos Martí fueron vitales: Conceder un turno de designado a Lázaro Cedeño, después de que probó con Raico Santos para reforzar defensa y el jovencito se fue con 0-for-12. El segundo (y no menos importante) enroque crucial de Martí fue ofrecer un día más de descanso para Alaín Sánchez, quien lanzó el Juego 3, y entonces abrir con el zurdo Leandro Martínez el Juego 6. A pesar de que perdió, ¡al final ganó! Sánchez se presentó muy fresco para el día decisivo, con suma confianza en su tenedor, lanzando slider y curva en el instante preciso y mezclando velocidades.

En ocho innings, el diestro villaclareño estableció dos rachas de ocho retirados en fila, ambas rotas por Yuniesky Larduet quien le pegó 3-for-4. Su pitcheo encabezó un 3-0 hasta el noveno, eliminando con 24 outs tres vueltas del line up de los Leñadores, donde utilizó apenas 84 pitcheos (30 1st, 27 2nd, 27 3rd). Ya en el noveno round, su velocidad había mermado, y entonces Larduet y Jorge Yhonson aprovecharon para golpear con furia sencillo y triple, a pesar de que a ambos los arrastró hasta los dos strikes. Ahí comenzaron los momentos de más presión del partido, y le tocaba de nuevo a Raidel Martínez asumir la responsabilidad de sacar los últimos tres outs. El talentoso derecho pinareño se veía sereno en el box y lanzó tantos strikes como pudo. Con un out, recibió una inmensa ayuda de que, al virarse a la inicial, Yosvany Alarcón se privó y su tiro ayudó para cogerlo robando en segunda. Luego admitió dos hits, de Alexander Ayala (en una curva casi al suelo) y Yunior Paumier (fastball al primer pitcheo), hasta que retiró a Rafael Viñales lanzándole ese gancho de su curva.

Al caer el out 27 en el guante de Yoelkis Céspedes, fue cuando único vi realmente una celebración total de Raidel Martínez. El día anterior escribí que el jonrón de Danel Castro debía servirle de experiencia, y para el Juego 7, Raidel demostró que es capaz de ser aún más inmenso en el montículo y aprender de sus errores.

M-P-V de la serie: Sin discusión, Alaín Sánchez. Dos victorias importantísimas, la primera y la última.

5.11 de abril de 2015: Ciego de Ávila 7, Isla de la Juventud 2

Categoría: Un juego de emociones para el equipo de casa de principio a fin, aunque los visitantes se acercaron en el marcador 3-2 en el inicio del sexto capítulo. 

Lo más interesante fue el enfrentamiento en sí, con los Piratas de la Isla llevando una serie al límite contra el poderoso team de Ciego de Ávila.

Comeback: Rigoberto Gómez falló en un fly a segunda con dos corredores a bordo en el primer inning: De ahí en adelante, los bateadores de los Piratas gozaron de esa posibilidad en solo dos ocasiones, pero era demasiado tarde. Jorge Luis Barcelán fue sorprendido en la inicial después de golpear un sencillo que puso el partido 3-2 en el sexto, y los pineros se fueron sin hacerle más daño a Yander Guevara. Ante el asecho, los Tigres respondieron con cuatro carreras entre el sexto y el séptimo, para despegarse definitivamente 7-2. 

Yeinier Cano retiró a Yusniel Ibañez para el out final, y Ciego de Ávila ganaba su segundo campeonato de por vida, aquel regresando de una temporada perdedora donde no habían clasificado a la segunda fase.

M-P-V de la serie: Yander Guevara. Detuvo a los Piratas en el Juego 3, cuando ellos iniciaban serie de tres partidos en casa. Y luego, ganó el decisivo Juego 7, con actuación de siete innings y apenas dos limpias permitidas en su 13er éxito de toda la campaña. En los momentos de presión que pasaron los Tigres, Yander fue el hombre grande del montículo.

6. 4 de abril de 1999: Santiago de Cuba 9, Industriales 0

Categoría: Quizás el Juego 7 más esperado… y el más decepcionante que recuerdan los fanáticos de Industriales. A su vez, para la “Aplanadora Santiaguera” significaba la primera de tres coronas en fila entre 1999 y 2001.

Comeback: Cuando Industriales ganó por 7-3 el Juego 6, con aquellos dos jonrones épicos de Iván Correa, uno para empatar el partido en el noveno y el otro para decidirlo en el décimo, los Azules regresaban al estadio Latinoamericano para decidirlo todo a su favor. ¡Era el momento, sin dudas! Pero Norge Luis Vera apagó el Coloso del Cerro con un pitcheo maravilloso en el éxito de 1-0 el sábado 3 de abril de 1999. A las 10:26 minutos de la noche, el bambinazo de Rolando Meriño en la entrada inicial había sido suficiente para llevar la serie a la ilustre categoría del Juego 7.

Al día siguiente, tal y como ocurrió en la noche anterior, los Industriales no pudieron atacar al abridor santiaguero, en esa ocasión el diestro Ormary Romero, y los santiagueros decidieron su primera corona después de una sequía de diez años sin ganar: Anotaron una carrera en el segundo capítulo por jonrón de Gabriel Pierre contra Adrián Hernández, y un rally de siete en el tercero… La rumba oriental mandaba en el Latino, y no pocos aficionados recordaban con frustración cómo los Azules no pudieron anotar ni una carrera en el Juego 6, a pesar de abrir el desafío con dos hits (de Carlos Tabares al left y Germán Mesa al center) en la primera entrada.

M-P-V de la serie: Ormary Romero. Su brazo derecho brilló para decidir la final: Ganó el Juego 3, cuando Santiago de Cuba venía de perder los dos primeros desafíos en el Latinoamericano. Pero, además, al quinto día se trepó en la lomita para el Juego 7, y encabezó la blanqueada 9-0 de la “Aplanadora Santiaguera”.

7.17 de abril de 2016: Ciego de Ávila 8, Pinar del Río 0

Categoría: Juego lleno de expectativas, pues los Vegueros de Pinar del Río tenían la posibilidad de completar una remontada de cuatro victorias después de estar abajo 0-3. Pero Ciego de Ávila no lo permitió.

Comeback: Los Tigres decidieron el juego desde que José Adolis García tomó una recta baja de 87 mph (en cuenta de 3-1) y pegó sencillo al left field contra Erlis Casanova en el final del tercer inning. Esa fue la primera de ocho anotaciones, en la conclusión del sexto, Luis Robert completó con un corring impresionante de tercera al home plate después de un rodado al lanzador.

M-P-V de la serie: Dachel Duquesne. Ganó dos partidos (incluyendo el decisivo) de manera magistral, permitiendo solo una carrera en 13.1 innings para efectividad de 0.68. Aunque ponchó a solo un bateador (Lázaro Emilio Blanco), no regaló boletos frente a 54 bateadores de Pinar del Río, y permitió apenas dos dobles como extra bases.

Tenemos solo siete Juegos 7 en la historia de 756 partidos de playoffs en las Series Nacionales, separados por un promedio de 1453 días. Según las proyecciones, el próximo Juego 7 de una final deberá ser el 20 de enero de 2022, así que –si no se rompen las probabilidades— todavía tienes tiempo para decidir cuáles han sido tus momentos favoritos. La historia ya está escrita… ¡el béisbol seguirá despertando pasiones!

 
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