Relevo garantizado en Santiago de Cuba

Orestes Kindelán Olivares, Norge Luis Vera Peralta y Rolando Meriño Betancourt son tres de los grandes que han transitado por nuestros clásicos nacionales beisboleros. 

El primero es recordado por su demoledora fuerza al bate, lo que le valió el epíteto de “Tambor Mayor”, el segundo era una garantía en el montículo con su vasto repertorio de lanzamientos, y el tercero, máscara y sólido a la ofensiva, fue el capitán de las inolvidables aplanadoras que tantas satisfacciones tributaron a la afición indómita.

Sin embargo, su legado va más allá de las hazañas que protagonizaron en estadios de Cuba o el mundo, porque sus hijos han decidido seguirle los pasos en una suerte de dèja vu beisbolero. 

LIONAR KINDELÁN BICET: ¿EL TAMBOR SONARÁ NUEVAMENTE?

El único hijo varón del mayor jonronero de la pelota cubana nació el 21 de agosto de 1996 en la ciudad de Santiago de Cuba. El “Campito Dolores” del Reparto Vista Alegre lo vio dar sus primeros pasos en este deporte, a la edad de 6 años. 

"Desde pequeño quise jugar pelota. Siempre veía a mi papá, y en mi casa constantemente se hablaba de pelota. Siempre estaba en el estadio Guillermón Moncada, viendo a grandes jugadores como Antonio Pacheco, Rolando Meriño, Reutilio Hurtado, entre otros, y desde entonces supe que ese era mi camino", comentó.

El joven que se desempeña como receptor y primera base ya transitó por las categorías juveniles, donde tuvo resultados relevantes, y actualmente se desempeña en el equipo sub-23 de Santiago de Cuba, cuarto en el Campeonato Nacional en el 2015. 

"Este año ya integré el equipo de mayores de Santiago de Cuba. Mis expectativas son volver a hacerlo, desempeñarme bien, jugar regular, porque luego de eso mi mayor sueño es estar en el equipo Cuba. Por supuesto, para eso hay que sacrificarse bastante".  

Cuando se le pregunta por su progenitor, entonces sus ojos adquieren un matiz diferente: "Significa mucho tener como padre a Orestes Kindelán, es un ejemplo tanto para mí como para el resto de los peloteros cubanos. Muchos me preguntan si soy como él, y mucha gente me exige que esté a su nivel. Eso para mí siempre fue un motor impulsor, y en ese sentido estoy  trabajando", señaló.

NORGE CARLOS VERA ALDANA: UN NUEVO ASTRO VIENE EN CAMINO

Aunque delgado, a sus 15 años tiene una estatura que sorprende a más de uno, por lo que otros ya lo vislumbran –al menos físicamente– como el heredero natural del estelar Norge Luis Vera Peralta. 

Nació el 1 de junio del 2000, y ocho años después ya incursionaba en el béisbol con la motivación de convertirse en un serpentinero de categoría mundial, tal como lo hizo su padre.

En estos momentos es alumno de la recién remozada Academia Provincial, donde cursa su primer año como integrante del equipo juvenil: "Ahora mismo estamos inmersos en la clasificación para el Campeonato Nacional Sub-18, y nos estamos esforzando para hacer un buen papel".

A pesar de su temprana edad, paulatinamente ha incorporado a su arsenal de lanzamientos los mismos que dominaba su padre: slider, recta, curva y el cambio de velocidad son algunos de ellos.

"Mi papá me los ha ido enseñando, me ayuda muchísimo en ese sentido, incluso quiere que levante la pierna como él lo hacía. Y claro, yo también quiero estar en los equipos de Santiago y Cuba", expresó sonriente Norge Carlos.  

PATRICK MERIÑO SAVÓN: UN INDUSTRIALISTA “COLADO” EN SANTIAGO

Aunque el menor del clan Meriño nació en Santiago de Cuba el 13 de agosto de 1998, desde pequeño se trasladó a La Habana, donde inició su carrera deportiva. 

"Siempre me gustó mucho el deporte, sentía que era parte de mí. En esos primeros tiempos en la capital competía con el equipo Cerro, y también jugué por el municipio de Boyeros en la categoría 11-12 años", explicó. 

Cuando su padre lo incentivó a regresar a su ciudad natal, Patrick no lo dudó, e inmediatamente se integró a la Escuela de Iniciación Deportiva de la provincia, donde alcanzó el tercer puesto nacional como parte del equipo sub-15.

"Hace dos años que estoy en el juvenil, hasta ahora no hemos obtenido ninguna medalla, pero ahora esperamos tener un buen resultado"

Aunque su fuerte es la ofensiva, aspira a mejorar en la receptoría en el afán de seguir el camino de Rolando. "Mi meta es ser mejor que mi papá, y para eso lo principal es la disciplina y la dedicación completa al deporte. Mi deseo es llegar al equipo de Santiago y darlo todo por él. Después ya veremos lo que pasa", concluyó Meriño Savón. 

Tres jóvenes llenos de pasión, enamorados de los terrenos de béisbol, quizás antes de nacer, sangre nueva que necesita la pelota santiaguera para volver a los planos estelares del pasatiempo nacional. 

 

 
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