V SN SUB-23 │¿Qué faltaría para ser real?: Santiago de Cuba todavía puede soñar con los playoffs

Por: Yirsandy Rodríguez │Senior Writer en BaseballdeCuba

Para cualquier equipo no debe ser fácil enfrentar cada juego de eliminación, jugándose el ticket a la postemporada. Pero en el caso de Santiago de Cuba en la actual V Serie Nacional Sub-23 del béisbol cubano, la presión tiene una dosis superior. 

Las Avispas vienen de ganar los últimos dos títulos de liga, en 2016 y 2017, ambos por barrida, sin encontrar mucha resistencia de sus rivales, Artemisa y Villa Clara, respectivamente. Si miramos atrás, su temporada en 2015 fue tan buena como cualquier otra, hasta que perdieron en semifinales --repentinamente-- contra Sancti Spíritus después de iniciar con ventaja. Tanto ha sido su dominio en la liga, que las 15 derrotas del presente están a un juego de convertirse en las mismas del equipo entre las 55 decisiones de sus dos primeros años en el torneo, 2014 (6) y 2015 (10). 

El diferencial de carreras promedio histórico de Santiago es de más-59 --sumando la actuación de este año, un más-51--, y el récord general ya anda por 112-55, solo siete victorias menos que todas las conseguidas por Mayabeque y Guantánamo en su historia de cinco años dentro del torneo. ¿Demasiado poder, verdad? Pero, en 2018, esa supremacía cambió. 

Santiago de Cuba tendrá que luchar su boleto a la postemporada, dependiendo de algunas derrotas de Las Tunas o Granma, lo que parece un sueño lejano, aunque todavía conserve posibilidades. Si empata con los Leñadores, las esperanzas serían realidades, ya que ellos le ganaron la serie por carreras, 30 por 22, en el empate 2-2. Teóricamente, las Avispas también podrían alcanzar a los Alazanes --ganaron también el match por 44-41 en carreras--, si estos se quedan detenidos en 25 victorias.

Eso sí, la victoria No. 26 de Las Tunas o Granma, borraría todas las probabilidades de Santiago, pues ellos solo aspiran a un máximo de 25, asumiendo que ganarán sus cuatro desafíos estantes. Después de saber todo esto, se puede aclarar la interrogante de cómo Santiago de Cuba llegó al noveno inning contra Guantánamo --el peor equipo de la liga, con diferencial de menos-148-- igualados a cero: Recuerda, se viven momentos de presión y, sobre todo, este equipo ya no tiene el poder vertical que gozaba con el lineup de 2017… 

Apúrese, la sorpresa del año sigue en cartelera. Los Leñadores de Las Tunas continúan apelando a la velocidad, y eso le está acortando el camino para la meta, la soñada postemporada. Este miércoles, llevaron un juego de 1-0 hasta el séptimo, con una carrera desde el cuarto inning, construida (solo) a base de piernas: Dannel Díaz se embasó en una jugada forzada, luego avanzó a segunda por passed ball y, acto seguido, se robó tercera. Con un out, Miguel Díaz tomó un paseo, y detrás Yunior Otero sopló un pitcheo de Adrián Pérez y consiguió el rodado de características perfectas por segunda para enviar el corredor al plato. 

La ventaja mínima (1-0) no era ideal, pero parecía suficiente y, de hecho, lo fue: Yordey Fuentes encabezó una apertura hasta colgar un out en el sexto episodio, admitiendo 4-for-19, sin regalar ni una caminata. De ahí hasta el final, Eugenio Fernández cerró la puerta, dejando a los Toros en 1-for-11. Los Leñadores ganaron otro juego 3-0, el sexto de su historia, la mitad de ellos este año, y el segundo guiado por el brazo derecho de Fuentes.

Los tuneros ahora juegan para (23-13), y creo que llegarán al tanque, pero todavía las matemáticas insisten en ser caprichosas. ¿Cuál es la clave para el golpe final? Lo veo así: Deberían ganar 3 de 4, para instalarse con 26 victorias, un acumulado que los haría intocables.

Los Alazanes de Granma están a punto de tirar el ancla en la postemporada. Alexquemer Sánchez golpeó par de dobles en un 2-for-3, empujó tres carreras y se robó una base… ¿Qué más puede hacer? Por ahora, prepararse para liderar el lineup en los playoffs. He visto que su swing tiene un cambio, llevando ahora la ruta del madero con los brazos más adentro. Quizás no haya muchos ajustes visibles ahí, pero el valor de Sánchez sobre el jugador de remplazo ofensivo ya es realmente bueno: Tiene 5.8 bdcWAR, un indicador liderado por el espirituano Geiser Cepeda (6.6).

El zurdo Darien Creach protagonizó una buena apertura, aunque no creo que en sus últimas dos salidas haya tenido el mismo brillo de todo el año.

¿Mejor apertura del año?

Javier Teherán tiene otra tarde. A pesar de que inició la jornada lanzando para 3.34 ERA, el zurdo de los Cocodrilos en ocasiones parece mostrar otros niveles de dominio. De hecho, no podemos decir que los rivales le han manejado sus pitcheos: Ha permitido 44 hits en 56.2 innings, pero le bateaban .218, con un solo jonrón después de enfrentar a 233 bateadores. Entonces, podemos verlo así: Supongo que su actuación de este miércoles, llevando un “no-hitter” hasta el inicio del 8th episodio, parece una meta alcanzable (en la liga) cuando Teherán está controlado, confía en su curva y utiliza el cambio de velocidad. Al final, Pedro León destrozó el encanto con un sencillo en el cuadro por tercera, iniciando el lucky seven. 

De cualquier manera, Teherán obtuvo una joya de pitcheo, lanzando esos ocho innings sin permitir carreras, un solo hit y cuatro strikeouts. Fue una manera extraña de dominar, admitiendo 10 flyballs --solo dos de ellos al infield--, pero el resultado final, ese 20th éxito para Matanzas, dejó el sabor más dulce de todos. A propósito, te dejo algunas interesantes notas de mi colega Ray Otero en BaseballdeCuba:

El bullpen no ayuda a Sancti Spíritus y los sueños de clasificación se desvanecen. Ciertamente, el bullpen falló con la ventaja de 3-2 en el final del octavo, pero este juego olía a fracaso desde hacía dos tercios atrás. Entre el primero y el quinto capítulo, Sancti Spíritus alimentó algunas posibilidades de anotar, pero jamás las completó. Fueron dos embasados en el inning de apertura, otros dos en posición de anotar en el 2nd, con un out, y tres embasados en el 5th. Es fácil perder por 4-3 y cargarle la culpa al pitcheo de relevo, sobre todo cuando esa ofensiva no puede fortalecer el ataque y encabezar el marcador con al menos una gota de producción.

Adoro las matemáticas, pero no me parece que los Gallos puedan entrar a la postemporada con un máximo de 24 victorias. Desde este miércoles, creo que el vagón de la temporada 2018 se le escapó.

 

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