Luces y sombras detrás de los Premios individuales de la 57 Serie Nacional

Por: Yirsandy Rodríguez | yirsandybdc2018@gmail.com 

Para mi gusto, debió ser antes, pero —¡al fin!— ya conocemos todos los Premios individuales de la 57 Serie Nacional de Béisbol de Cuba. Unos 38 días después de que los Alazanes de Granma le ganaran a los Leñadores de Las Tunas en el Juego 7 de la final, Rafael Viñales, el mismo hombre que cedió el último out de la 57 Serie, también se recordará por haber sido seleccionado como M-V-P.

Según la nota de la Dirección Nacional de Béisbol, ampliada aquí por mi colega Ray Otero, también se conoció la elección de Novato del Año, los Guantes de Oro y Bates de Plata o Todos Estrellas de cada posición. 

Dos meses después de finalizada la temporada beisbolera de 2017-2018, vale la pena dedicar esta edición de análisis en BaseballdeCuba a cada detalle de los Premios otorgados a los protagonistas del juego.

El sistema de elección puede ser más justo

El único jugador que repitió en ambos listados entre Guantes de Oro y Bates de Plata, fue el leftfielder de los Leñadores de Las Tunas y líder de los bateadores, el zurdo de 31 años Jorge Yhonson. No creo que este haya sido el año de las elecciones más polémicas o desacertadas, pero existieron algunas omisiones que vale la pena resaltar. Incluso, más importante que eso (y antes de examinar los listados), sería analizar la salud del sistema de votaciones del presente y la manera en que se valora el rendimiento de los jugadores. 

Jorge Jhonson. Foto: Ricardo L. Hevia

Para nadie es un secreto que la estadística en Cuba aún no cuenta con métricas como StatCast, como tampoco podemos seguir evaluando a nuestros jugadores a base de estadísticas tradicionales de la vieja escuela. Necesitamos tener una mirada más amplia sobre el significado de todo lo que contribuye cada pelotero a su equipo de béisbol, unido a su impacto dentro de la liga. Pero, al mismo tiempo, buscar soluciones a problemas que ya se están haciendo frecuentes: ¿Qué valor tiene un jugador que no pudo continuar demostrando sus habilidades porque no fue pedido como refuerzo? El sistema de la DNB debería revisar esto, para lograr más justeza a la hora de conceder los Premios individuales.

Obviamente, esos jugadores que quedaron sentados en casa mientras la temporada pasó a segunda fase, difícilmente alcancen los honores de M-V-P. Eso es razonable y es parte del sistema. Pero, ¿por qué no ofrecer los honores a un jugador inactivo (en el resto de la temporada) que se lo haya merecido? Algo tan importante como otorgar el premio a la excelencia de la Serie Nacional cubana, merece un sistema de elección más profundo.

¿Ha habido proyecciones rotas de un posible jugador M-V-P, Guante de Oro o Bate de Plata?

Es posible que usted se haya preguntado, ¿cómo podría un jugador “X” tener proyección de MVP y no ser pedido de refuerzo por ningún equipo? Tenemos algunos ejemplos frescos: ¿Recuerdas a Leonardo Urgellés en 2016? Él puso un 5.9 yoWAR y .372/.472/.579, 6 HRs y 38 RBIs con los Piratas de la Isla de la Juventud, después de venir de una temporada de .267/.338/.354, un jonrón y 30 RBIs en 273 PAs. Había razones para tenerlo en cuenta. Sin embargo, Urgellés no fue escogido de refuerzo en la 56 Serie Nacional.

Demostrando su valía, el pinero respondió a su inclusión por derecho propio como outfielder del All-Star Game con Occidentales, y se robó el show vespertino cuando bateó un jonrón que inspiró comentarios de los fanáticos en el estadio Victoria de Girón. Meses después, el right field de los Piratas fue captado por los Dragones de Chunichi, una de las más prestigiosas organizaciones del béisbol profesional Japonés: Inexplicablemente, Leonardo Urgellés jugó primero como profesional que como refuerzo.

Quuzás, el caso del isleño sea el ejemplo más sonado en la historia de los refuerzos, aunque podemos citar algunos más: ¿Qué tal el camagüeyano Dary Bartolomé, líder en jonrones durante los primeros 45 partidos en 2013-2014? El inicialista de los Toros había golpeado ocho jonrones, tenía 24 RBIs y .864 OPS en un equipo que se hundió con apenas 17 victorias. Tres años después, tampoco se puede escapar el artemiseño Yariel Duque, que marchaba empatado con 12 jonrones junto a Luis Robert en 2016. 

El jardinero camagüeyano Dayron Varona, a quien vimos luciendo la camiseta en la Serie del Caribe 2018 como miembro de los Criollos de Caguas de Puerto Rico, casi se queda sin ser escogido como refuerzo en 2013. Bateó .373 (cerró tercero en el circuito clasificatorio), con 56 hits y .533 slugging. Aunque tuvo que esperar hasta el final, Varona corrió con suerte cuando el manager Ramón Moré se levantó de su asiento y lo escogió en su última ronda como refuerzo número “32”. Recuerdo que días después, Villa Clara entró a jugar una serie de tres partidos contra Industriales en el estadio Latinoamericano, y cuando le pregunté a Varona qué sintió cuando lo seleccionaron, me dijo: “Parecía que no, pero sí… ¡Me fui en el último vagón del tren”! Se sentía feliz, aunque esa alegría se disparó a más no poder cuando ganó su primer título nacional esa temporada en 2013.

En la pasada campaña, el caso que más me preocupó fue el del tercera base villaclareño Yeniet Pérez, a quien no se reportó como lesionado y ningún team lo pidió. ¿Usted lo habría llamado a su equipo? Definitivamente, yo habría optado por él. Yeniet promedió 12.2 (bdc) OffWAR en dos temporadas reforzando a Ciego de Ávila, donde ayudó a ganar par de títulos consecutivos en 2015 y 2016. La contribución de Pérez fue tan buena, que los numeritos hablan por sí solos: En los últimos 10 años, apenas dos bateadores de los Tigres sobrepasaron los 13.0 puntos de OffWAR según Stats & Info BaseballdeCuba, Rusney Castillo (13.4) en 2011 y Adonis García (13.2) en 2009.

Los casos más discutibles en los Premios de 2018

Dainnier Gálvez. Foto: C. Llánes

Dainnier Gálvez, 2B

Premio: Guante de Oro.

Controversia: No creo que Carlos Benítez se haya merecido este premio… al menos por encima de Dainnier Gálvez. Si miramos la 57 Serie, la comparación favorece totalmente al intermedista isleño. Bastaría con agregar que Gálvez no cometió errores en 296 lances, y su Factor de Rango fue de 7.12, superior al 6.31 de Benítez. Sin centrarnos en las veces que Gálvez pudo haber cometido error en unos hipotéticos 35 juegos más, para igualar a Benítez con 79 partidos, el pinero le habría sacado al menos 81 lances. Pero vamos a suponer que Gálvez cometió 10 errores en sus siguientes 35 juegos, aunque mantuvo su alcance para promediar 531 conexiones acertadas en 671 innings: Su RF habría sido de 6.98, todavía superior al 6.31 de Benítez. De haber pifiado en cinco ocasiones, entonces su promedio de RF habría ascendido a 7.05, ¡bastante bueno! En 2017, todos los intermedistas promediaron 6.21 RF.

El único jugador que podríamos comparar con Gálvez es el villaclareño Andy Sarduy. Desde 2014 y antes de 2017, aquí hay una comparación de ambos:

La balanza parece inclinarse por Gálvez de manera general. Gana por milésimas en porcentaje de doble play por partidos, tiene mejor FA y 10 errores menos. Su única desventaja es en el RF, aunque de 6.46 a 6.49 no parece haber mucha diferencia. No obstante, el isleño gana la integralidad sobre Sarduy con el madero. En se mismo lapso de tiempo, aventajó al villaclareño con 10.5 (bdc) Off/WAR por 6.3, en BABIP, .339 por .300, OPS ajustado (160 vs 120) y nivel de concentración en el plato, 1.7 BBSO más que -3.1. Para introducir a Carlos Benítez en este debate de integralidad, entonces tendríamos que obviar la parte defensiva. 

Carlos Benítez. Foto: Ricardo López Hevia

Carlos Benítez, 2B

Premio: Bate de Plata.

Controversia: Erróneamente a Benítez se le concedió el Guante de Oro, lo que debe haberle sorprendido especialmente por no encabezar los honores ofensivos de su posición. ¿Fue Yunior Paumier un bateador más consistente? ¡No lo creo! Al menos no parece eso en los numeritos. Es cierto que (bdc) Off/WAR coloca a Paumier con 12.7 por encima de Benítez, 12.0, pero ese es el peso que le damos a cada bateador por su valor en carreras sobre el jugador de remplazo. Por lo tanto, una vez que entramos a analizar netamente el aporte ofensivo, es difícil no apreciar el trabajo de Benítez en el plato. El aporte al juego se basa en carreras, y ahí el granmense tuvo una línea superior. Tomo tres de mis estadísticas favoritas para ver:

Entiéndase RBITA por empujadas para el empate o la ventaja. %RISP/PA, es el porcentaje de corredores en posición de anotar por aparición al plato con hombres en bases. BBOB% como paseos con corredores en bases.

Asumiendo que Benítez entró en la caja de bateo con un 88.9% RISP/PA y trabajó para .320 BA/RISP, creo que no habría mucho más que discutir. Paumier manejó más de un 10% menos de presión y fue improductivo. Tenga en cuenta que Benítez aprovechó al máximo sus visitas al plato, y empujó 81 carreras a pesar de tener delante a dos bateadores que sumaron 153 RBIs en toda la temporada.

Yulián Milán. Foto: La Demajagua

Yulián Milán, SS

Premio: Guante de Oro.

Controversia: Vi pifiar a Milán par de veces en la segunda fase, en situaciones aparentemente fáciles. Pero eso es normal en un short stop. A veces los lances más difíciles ellos los asumen con más responsabilidad, y entonces en algunas jugadas de rutina suelen cometer errores. En 2017, no hubo jugadores de otras posiciones con más pifias que los torpederos: Ellos fallaron en 223 ocasiones. El promedio general fue de .960 y el RF de 5.74, medidores que Milán sobrepasó fácilmente (.979 FA y 6.20 RF).

Ariel Sánchez. Foto: Béisbol Facetas 

Ariel Sánchez, RF

Premio: Guante de Oro.

Controversia: ¿Era tan difícil mirar a Andrés Quiala? El tunero fue el 6th en RF (2.33) de 22 jardineros que jugaron al menos 280 innings, además de liderar en asistencias con 10. Sánchez ocupó el 18th lugar en RF (1.83) y el 13th en asistencias (4). En integralidad, f/PLUS, Sánchez registró menos-17, y se ubicó en el 21th puesto del ranking.

Es posible que muchos de ustedes, como yo, se hayan quedado con los deseos de haber visto por más tiempo en la temporada a prospectos como: Yoelquis Guibert (Santiago de Cuba), Pedro León (Mayabeque), Oscar Colás (Santiago de Cuba), Pablo Luis Guillén (Villa Clara), Michel Triana (Villa Clara), Lionard Kindelán (Santiago de Cuba) o Geiser Cepeda (Sancti Spiritus), pero el sistema de clasificaciones no ofreció posibilidades para ninguno de ellos. 

De ahí viene mi controversia con la decisión del Novato del Año, pues quién quita que alguno de ellos haya podido lograrlo, pero no tuvieron oportunidad alguna. En cambio, el zurdo de 24 años, Ángel Sánchez, pudo lanzar en la segunda fase y se ganó en buena lid el premio en su temporada de debut con los Leñadores de Las Tunas.

La solución para que se desarrollen los peloteros más jóvenes podría estar cerca, al menos con más oportunidades que en la Serie Nacional Sub-23. Tú puedes ayudar también mostrándonos tus ideas, ¡hagamos todo por el bien del béisbol!

 

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