Yadel Martí: “Le debo mi salida de Cuba a Higinio Vélez”

El estadio Latinoamericano no está lleno. Pero tampoco decepcionan los 20 000 aficionados que aplauden a los anfitriones Industriales. Es la apertura del octavo inning, y la ventaja de los azules es de 5-0, van camino a la fase de play off. El abridor por los casi vencedores ha permitido tan solo dos indiscutibles, ha estado limpio de bases por bolas y ha ponchado la apreciable cifra de 13 bateadores. Sucede que su incómodo movimiento a la hora de pitchear, una pequeña pausa en la que el tiempo se detiene, provoca malestar en sus contrarios. De tanto que la han visto, no se acaban de adaptar.

Sale el manager Rey Vicente Anglada, lo saluda, el público aplaude. Soplan vientos fuertes y la ligera figura del lanzador saliente se siente amenazada. Su camisa ancha parece una bandera agitada, el número 90 no para de moverse. El héroe del partido (y dentro de poco tiempo héroe de Cuba) se saca el guante, saluda al respetable como de costumbre, pero el diminuto mulato de facciones finas no suelta de su boca la pequeña espiga que tal vez tiene desde los inicios del choque. Lógicamente, no es la misma que presume en cada partido que lanza en las Series Nacionales.

Yadel Martí Carrillo, el sanmiguelino más famoso quizás de todo el mundo en el 2006, el mismo que durante 10 temporadas con los conjuntos de la capital rubricó la magnífica foja de 73 victorias, 43 derrotas, 41 juegos salvados y efectividad de 3.20 carreras limpias, abandonó desde hace un tiempo su encanto encima del box. Hoy vive en Phoenix, Arizona, y es agente de la compañía PHOENIX SPORTS AGENCY. Se dedica a la representación de peloteros de todas partes del mundo. Bajo su guía tiene a cuatro jugadores en organizaciones de la MLB,  tres esperando la agencia libre para firmar y dos preparándose para que los scouts los vean. De ellos hay varios cubanos: Yasmany Hernández, Nelson Arcia, Adrián Herrera, Flavio Villavicencio y Alejandro Perdomo.

Martí, quien se fuera de Cuba en 2008, según él, por culpa de un funcionario del béisbol cubano, es miembro de la tierra USAGARE EFORI MEBO. «Pertenezco a la religión abakuá, la cual defiendo y solo digo que el hombre le quita o le pone, pero es muy bonita y de respetar. En mi familia casi todos los hombres la practicamos y nadie ha tenido problemas, pues se ha sabido llevar como es, con respeto. Muchos peloteros lo sabían y siempre me respetaron, porque eso no se presume, se lleva y punto”.

Yadel, háblanos de cómo te contagiaste con el deporte que te encumbró.

“En mi familia gusta mucho el deporte y para nadie es sorpresa que lo que más se practica en Cuba es el béisbol. Cuando tenía apenas ocho años mi papá me compró un bate, un guante y una pelota, porque decía que yo fijaba mucho mi atención cuando transmitían un partido y tal vez yo le di un motivo para tranquilizarme. Luego se dio a la tarea de descubrir si yo tenía talento, me llevaba al parque y lanzaba unas bolas conmigo. Él vio que tenía algo, pero no llegaba a descubrir lo que era y entonces me llevó junto a Andrés García y Fermín Matos a la Unidad Militar y allí me quedé."

“Después participé en las categorías 9-10 y 11-12 con San Miguel del Padrón, hasta llegar a la EIDE Mártires de Barbados por espacio de un año, porque no me gustaba estar trancado y por situaciones tuve que mudarme hacia Pinar del Río."

"Luego regresé con 15 años y retomé mi posición de short stop, pero mi brazo y mi control eran mucho mejor que mi bateo, por lo que me decidí a lanzar, hasta llegar a la Nacional juvenil como pitcher con Amauri Espada y Damián Blenn. De allí pasé a la Liga de Desarrollo con Capitalinos”.

Entonces ocurrió tu debut al máximo nivel cubano…

“Fue en la temporada  1997-98 con los Metropolitanos de Eulogio Vilanova y es el sueño de todo pelotero cubano: jugar al máximo nivel de nuestro béisbol. Era lo que quería desde pequeño, se convertía en realidad lo que de muchacho idealicé por televisión”.

Revisar tu hoja de servicios arroja que participaste en 10 Series Nacionales, muchos momentos inolvidables…

“Bueno, aún recuerdo un mal momento como lo fue 2004, un año fatal y muy doloroso para mí. Pero el momento que más recuerdo fue cuando dos años después, en el 2006, todo un estadio que dos temporadas antes me abucheó, me vio romper una cadena de 25 victorias consecutivas de Sancti Spíritus en el Latinoamericano, con marcador de 11-1 y me tuvo que aplaudir”.

Ya que lo mencionabas, ¿por qué 2004 un año digno de olvidar?

“Mi balance de ganados y perdidos fue de 4 victorias y 11 derrotas, y mi efectividad de 2,93 no fue nada mala, pero mi promedio de victorias y fracasos sí fue fatal. Después de venir del equipo nacional, no fue confianza, ni falta de entrega, ni deudas de entrenamiento, mis juegos eran cerrados, pero se acercaban los Juegos Olímpicos de Atenas,  evento que me faltó, y todo el cuerpo de lanzadores logró entre ocho y diez éxitos, algo que yo venía logrando en los años anteriores. Pero al igual que Don ENRIQUE DÍAZ MARTÍNEZ, la vida me dio mi recompensa. Y te digo más, ese juego que le gané a los espirituanos es mi recompensa”.

Te vamos a hacer una pregunta que toca por libreta, pero desde ya conocemos la respuesta. ¿Con qué manager te sentiste más en confianza?

“Me identifico con tres directores: Armando Johnson, Eulogio Vilanova y Rey Vicente Anglada. Pero, sin discusión, me quedo con el último, porque fue con el que más tiempo estuve, fue quien llevó a los Industriales a lo más alto del podio en tres ocasiones, porque tuvo el valor de poner a todos en su lugar, incluyéndome a mí y muy importante, porque era manager, hombre y amigo. Para mí, lo mejor por mucho, y no lo digo sólo yo, que soy azul, lo dice el verde, el naranja, el rojo y hasta el amarillo, lo dicen todos los que al menos una vez fueron dirigido por el Chabia, el 36 de los Azules”.

Debutaste en el 2002 en la selección nacional, cinco años después de estrenarte con los Metros.

“Mi debut fue en el torneo Grand Forth en Canadá, en 2002, junto a tantos caballos de esa época. ¿Te imaginas qué se puede sentir? Estaba entre los más pequeños del cuerpo de pitcheo, de edad y de tamaño también. Contreras, Vera, Lazo, Ibar, Maels, Ormari, Odelín, Orestes González y Norberto, todos estelares.  Fue un torneo satélite que apareció días después de concluir la primera Super Liga”.

Corresponde abordar ahora el I Clásico Mundial en 2006. Sin más vacilaciones, date gusto hablando, por todo lo que para ti significó este evento.

“Yo creo que Dios puso su mano al ver mi sacrificio y entrega. Me preparé tan, pero tan bien, que el terreno no podía devolverme otra cosa que no fuera darme la oportunidad de estar en forma, para poder tener esa actuación y le agradezco a mi equipo, porque sin ellos no hubiese sido posible un conjunto que brilló de compañerismo y amistad. Pero como te digo eso, también te digo otra cosa, éramos 13 lanzadores y me tocó a mí."

En su etapa dentro de la franquicia de los Atleticos de Oakland.

“Mi orgullo fue que no me querían llevar, a Higinio Vélez yo nunca le caí en gracia, yo era para él algo insignificante y le debo mi salida de Cuba a él, pues me dijo personalmente después de la derrota en el Mundial, que le iba a dar paso a las figuras jóvenes.  Me sacó de la nómina del Cerro Pelado y muchas cosas más, pero bueno, salí como el pitcher 13 y regresé de primero. Así es la vida."

“Recuerdo que cada día que salía al box, solo decía ´confía en ti, tú puedes, lo tienes todo´ y así fue, con mi actuación de 13 innings y dos tercios sin permitir carreras, una victoria sin revés y dos juegos salvados. Enfrentando a lo más duro que tenía el torneo, logré poner mi grano de arena para que por mucho tiempo se hablara de Cuba y su valiosa participación en, hasta hoy, el evento de mayor rigor en la arena internacional”

Has olvidado mencionar que también fuiste incluido en el team All Star.

“Yo no soy de hablar mucho de mí, realmente los números hablan y no se pueden cambiar.”

Después de la merecida gloria que te regaló el Clásico, ¿qué ocurrió con tu carrera deportiva?

“Primero participé en un evento en Rotterdam, Holanda y después en el Mundial en Taipei de China en 2007. En ese año yo estuve frente a Venezuela a un out del juego perfecto. Al llegar a Cuba, después de lanzar el oro en el Mundial y cargar con la derrota, todos nos sentimos muy mal, en estos tiempos es muy común observar fracasos, pero en aquellos momentos no."

“Se nota la diferencia con que te miran a la llegada, porque no era costumbre ver al equipo de béisbol perder. Sin embargo, todo pasó cuando Higinio dijo así ´es hora de hacer cambios y darle paso a las figuras nuevas, esta derrota va a traer modificaciones´ y yo sé que todo lleva cambios, pero no tuvo consideración y al año siguiente, por una mala salida en Taipei, me dio baja del Cerro Pelado y existían nombres que nunca habían estado en el primer equipo nacional, fue entonces que me percaté que era personal. Yo no soporté aquello, ya era demasiado la desvaloración”.

Fue entonces que te marchas de Cuba, a finales de 2008, con tu compañero de equipo Yasser Gómez vía clandestina.

“Sí, con Yasser Gómez, el mismo con el que hablo todos los días y llevamos la relación de amigos de lo mejor. Ambos estamos esperando visitar pronto a nuestras familias, ya hace ocho años que no vemos a hijos, padres y demás”.

Por lo que me dices, tienes confianza en visitar dentro de poco tu tierra natal…

“Bueno ¡qué tema! Desde el 12 de noviembre  mandé mi pasaporte y aún no ha llegado. Creo que está por llegar, al menos eso digo para consolarme”

Firmas con los Atléticos de Oakland y a partir de ese momento, la estrella que fuiste en Cuba, intentaría brillar al más alto nivel del béisbol rentado de Estados Unidos. Sin embargo, eso nunca ocurrió.

“No todos corremos con la misma suerte, tuve muy buenas ofertas, pero no pude llegar a tomarme un café en la Gran Carpa. La causa, indiscutiblemente, fue mi edad. Tuve una relación de siete años, de la que resultó una niña que tiene 3 añitos y medio, y eso compensó algo, pero no pude completar el sueño de todo cubano que sale de la Isla, aunque tuve mis actuaciones bastante aceptables en Ligas Menores con los Atléticos. Luego jugué en República Dominicana, Puerto Rico, Venezuela y México."

Descríbenos tu periplo por el béisbol caribeño, una pelota muy competitiva y caliente.

“Jugué primero con los Tigres del Licey en República Dominicana, antes de firmar con Oakland. Después de eso, cuando decidí irme a jugar al Caribe, estuve en la Liga de verano con cuatro equipos mexicanos: Veracruz, Minatitlán, Yucatán y Puebla. Y en Ligas invernales con Leones de Ponce, Caribes de Anzoátegui y Venados de Mazatlan en Puerto Rico, Venezuela y México respectivamente”.

¿Cuándo determinas quitarte el guante de tu brazo de lanzar y colocarlo en la vitrina como señal de un pasado bastante complaciente?

“En mi último año con los Pericos de Puebla tuve molestias en mi hombro de lanzar, los médicos me dieron un tiempo de rehabilitación, pero el equipo decidió ponerme en weaver y nadie me agarró. Conversé con la que en ese momento era mi esposa y decidí buscar otra vía de ingreso, pues la recuperación era casi imposible. Estuve trabajando como repartidor de piezas en un carro, después en la Academia de los Astros de Houston y finalmente pasé mi curso de agente y ahora laboro con la compañía PHOENIX SPORTS AGENCY aquí en Arizona”.

Dos cosas Yadel: la primera, háblanos de la historia de tu peculiar wind up y la segunda, la historia de tu fiel acompañante, el número 90.

“El movimiento por una piedra en Villa Clara que no me dejaba apoyarme y noté como un poco de desespero en los bateadores. Al finalizar el partido, Pestano me dijo ´está cabrona la paradita esa´ y me propuse utilizarla a partir de ahí. Mientras el número 90 lo seleccioné, al ser el que quedaba en la Nacional juvenil. Era de Iván Rojas, el cienfueguero, y me fue bien, y como nadie lo usaba dije voy a ponerle mi apellido”

¿Industriales en tu corazón?

“Lo tengo en tercer lugar. Mi familia, mi futuro y ellos.”

¿Te consideraste alguna vez cabeza de staff en los Leones de la capital?

“No. Eso nunca. Todos teníamos la misma calidad, cualquiera podía ser el número uno.”

 
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