El Latino ya tiene Hitter’s Eye de cara a visita del Tampa Bay Rays

En el programa Béisbol Internacional, transmitido ayer por Tele Rebelde, se pudo apreciar que se está trabajando bien duro para tener listo el Estadio Latinoamericano, con fecha tope el 20 de marzo, toda vez que se supone que los Tampa Bay Rays visiten Cuba y jueguen dos días después, el 22 de marzo, en horario de la tarde, y podría contarse con la presencia del mandatario estadounidense Barack Obama. Entre las cosas más notables, se pudo apreciar que el Coloso del Cerro ya tiene “ojo de bateador” o Hitter’s Eye, en el jardín central, por lo que los fanáticos ya saben que ese día nadie tendrá la posibilidad de sentarse en esa zona.

Como norma, ningún estadio de las Mayores tiene gradas en el jardín central y por lo general cuentan con un espacio totalmente neutro, con colores oscuros (mayormente verde o azul) para buscar el contraste con la bola y brindar una mejor visibilidad a los bateadores —de ahí el nombre que lleva. Esta es obviamente una de las exigencias de la organización de la MLB para jugar en Cuba, sobre todo si recordamos que durante la visita de los Baltimore Orioles en 1999 nadie ocupó la gradería del jardín central.

Hitter's Eye en el Latino

Otra de las notables modificaciones que pudieron apreciarse fue la colocación de una arcilla de mejor calidad, pues la que se había puesto anteriormente era defectuosa incluso para los estándares cubanos, y el Director Nacional de Béisbol Heriberto Suárez habló de la colocación de sillas en sustitución de las que están defectuosas, la posibilidad de hacerlo en todas las tribunas y la posible ubicación de una pantalla gigante.

Pero estas dos últimas facilidades no estarán disponibles cuando una de las dos franquicias más jóvenes de la Gran Carpa entre a la grama del Coloso del Cerro, aunque todos los aseguramientos para garantizar la calidad del juego y la comodidad de los jugadores sí deben estar en condiciones 10/10 para el próximo día 20.

Los Tampa Bay Rays, surgidos en 1997 como los Tampa Bay Devil Rays (el mismo año que los Arizona Diamondbacks), tienen una aparición en la Serie Mundial, en 2008, donde cayeron 4-1 ante lo Phiadelphia Phillies de la Liga Nacional. Para este viaje fueron escogidos por medio de un sorteo parecido al que se ha utilizado en Cuba para la selección de los refuerzos. El propio Comisionado del Béisbol Rob Manfred escogió la pelota al azar.

De acuerdo con una nota de Marc Topkin, del Tampa Bay Times, la MLB:

… está haciendo lo que puede para hacer que [el viaje] valga la pena para los Rays al pagarle 10 mil dólares como estipendio a cada jugador que vaya.

La nota, que también muestra reservas hacia las posibles implicaciones negativas que este viaje pueda tener para los Rays (como si en el pasado los equipos no hubiesen viajado a Cuba para el Spring Taining), igualmente dice que:

Bajo el último plan, se dirigirían [a Cuba] en dos vuelos el domingo 20 de marzo, uno al mediodía y otro con la mayoría de los jugadores luego de su juego en Sarasota.

Aunque aún no se sabe quién sería el abridor de este encuentro, sí es conocido que no trabajará mucho, teniendo en cuenta la etapa en la que se encuentra el entrenamiento del equipo con vistas a la venidera campaña 2016. Pero lo que sí cabe destacar es que al menos tres de los jugadores en el roster de los Tampa Bay Rays se han visto las caras con el equipo Cuba: el segunda base Logan Forsythe en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007, el estelar antesalista Evan Longoria en la Copa Mundial de Béisbol de la IBAF en Taipéi de China 2007, y su as (autor de 252 ponches en la pasada campaña) Chris Archer, quien venció a Cuba en el torneo Premundial celebrado en Puerto Rico 2010. En dos de las tres ocasiones (Copa Mundial 2007 y Permundial 2010) los norteños aventajaron a los cubanos en el partido decisivo.

Aún se desconoce, por supuesto, si Barack Obama estaría presente en el encuentro, pero lo que sí puede leerse entre líneas es que un acuerdo entre Cuba y la Major League Baseball podría estar al doblar de la esquina.

Claro, que el Hitter’s Eye fue mi pretexto para hablar de todo esto.