La sub 23 y otras noticias muy comentadas

Desde que arrancaron las acciones de los menores de 23 años, Santiago de Cuba y Villa Clara han sido lo mejor del torneo, incluso cuando redactaba esta sección mantenían un abrazo en la cúspide de las victorias con 23, cuando faltaban dos subseries para concluir el calendario regular. No es casualidad que las avispas defiendan el título de la campaña precedente y que los naranjas también subieran al podio de premiaciones con un tercer lugar. En estos territorios se ve un trabajo dirigido a recuperar terreno en la máxima categoría, pero la historia ha demostrado que en la mayoría de las ocasiones esta relación no es directamente proporcional. A saber, una cosa es con guitarra… De cualquier manera, la principal emoción para este tramo definitorio será en pos de la segunda plaza de cada apartado, aunque matemáticamente santiagueros y villaclareños todavía no están asegurados, nadie duda que estén en semifinales por el endemoniado paso que han mantenido en todo el curso. En occidente la pelea es fortísima entre cienfuegueros y matanceros, los primeros como una de las sorpresas más agradables para los aficionados del país, y los segundos con una regularidad en todas las categorías que los convierten en un rival de cuidado. Por el este del país la batalla se concentra fundamentalmente entre camagüeyanos y granmenses, aunque espirituanos y holguineros andan cerca y pueden hilvanar una seguidilla de victorias para incluirse en el cuarteto agraciado. Esperemos entonces la definición después de estos ocho juegos que restan, para que en los play off sea borrón y cuenta nueva; mas se me antoja pensar que naranjas y avispas están un paso delante de cara a la final, y de cumplirse regresaría un clásico de nuestro deporte nacional, aunque sea entre menores de 23 años.

Dos noticias movieron a la afición beisbolera en los primeros días del mes de mayo: la designación del timonel para el tope con Estados Unidos y la participación en la Liga Canadiense Americana, y el elegido para llevar las riendas del equipo de Industriales.

Al final, Róger Machado asumió nuevamente al team de las cuatro letras para el periplo por el norte. Este particular, que en otro momento hubiera levantado más de una especulación, en esta oportunidad pasó sin penas ni glorias, porque algo mayor se cocinaba alrededor de la figura más mediática del deporte cubano en general. Sí, Víctor Mesa se robó el show una vez más y se hará cargo de los azules, luego de que rompiera su relación con los cocodrilos de Matanzas alegando que se tomaría un descanso.

Esta designación, demorada por varias semanas y con todo el rumor que provocaba, encontró un grupo de adeptos y también de detractores, y es que con el mítico 32 de equipos villaclareños no hay término medio. Son muchos los que critican sus métodos de dirección y sus frecuentes desplantes, sin embargo, otros perdonan sus desvaríos y se centran en lo que exprime y exige en función de un resultado. Soy de los que piensan que Mesa aporta a nuestro béisbol más cosas buenas que malas, que en nuestro pasatiempo nacional hace falta una figura que encienda las opiniones, y que pocos, y esto puede sonar contraproducente, se preocupan por el ser humano que es cada atleta como Víctor, quien en una de sus primeras jugadas maestras convenció a Rudy Reyes, ícono de los azules y ya cuasi ligado al retiro, a servir a la causa de los leones, lejos de planos estelares desde hace algún tiempo. Son muchos los que creen que Mesa nunca ganará un campeonato, y esto puede suceder. Ser campeón como manager es la frustración perenne de todos los años que lo ha intentado. Pero en la misma balanza pongo lo que trasciende al hecho de perder el último juego del campeonato, aquello que es béisbol, y que enciende a una ciudad, y multiplica alegrías, y consiguen que el pueblo, los fanáticos, los aficionados, sean un poco más felices. De eso se trata el deporte, al menos para mí. Fíjense que Pedro Luis Lazo estará con Pinar del Río, Orestes Kindelán llevará las riendas de Santiago de Cuba, Ariel Pestano arrasa con su Villa Clara sub 23, y lo que es noticia, o al menos corre de boca en boca, es Víctor y su nuevo presente azul. Nada, ya veremos si puede convertir el Latinoamericano en lo mismo que el Victoria de Girón: un verdadero altar de aplausos.