MLB 2019 | La histórica noche de Aroldis Chapman en Cleveland — y el premio de MVP ‘que no pudo ser’

Yirsandy Rodríguez

Por Yirsandy Rodríguez | Senior Writer en BaseballdeCuba | @Yirsandy

Jul 10, 2019

Noveno inning, dos outs y el team de la Liga Americana venciendo 4-3 a la Nacional, a punto de ganarle el séptimo juego en fila. 

Esa era la situación del momento, antes de que se decidiera el match número 90 en la historia del All-Star Game del béisbol de las Grandes Ligas. Fue un final sorprendente. Aroldis Chapman había atorado al cátcher de los Filis, J. T. Realmuto, con una sinker ball (alta y pegada) de 99 mph en apenas tres pitcheos. Y, luego, después de lanzarle una slider que no quebró lo suficiente ni indujo a hacer swing a Max Muncy, disparó otro trío envenenado de deslizadores que dejó al peligroso slugger de los Dodgers abanicando sin suerte.

Dos outs. Los aficionados en el Progressive Field de Cleveland le estaban pidiendo una reacción más al team del “Viejo Circuito”, mientras la última esperanza recaía en el bate del cátcher cubano Yasmani Grandal. Sí, el duelo final de un emocionante juego de béisbol podía inscribirse en los anales de la historia terminando entre cubanos —aquella leyenda del All-Star Game decidido por Tony Pérez, pegándole un jonrón a Catfish Hunter para el decisivo 2-1 en la 15ta entrada de 1967, giraba como un swing en mi memoria—.

Y, aunque el jonrón de Rajai Davis en el Juego 7 de la Serie Mundial de 2016 no parecía una pesadilla tan lejana en su siquis, Chapman estaba seguro de que el efecto de sus pitcheos y su enfoque controlarían totalmente la situación. Faltaba solo un out. También, tenía a favor la historia previa frente a su compatriota Grandal (2-0), a quien había dominado dos veces con un strikeout. Entonces, abrió rápidamente con un dardo encendido de 98 mph. Grandal buscó esa bola rápida pero su swing no pudo lograr más que un foul y, luego, Chapman llevó la cuenta a 0-2, dibujando una slider baja, inalcanzable por Grandal. 

Sin respirar siquiera, el “Misil Cubano” envió dos sinkers más a 99 mph, que casi cruzan el pentágono en un parpadeo de Grandal, pero ninguna pudo morder la zona de strike ni desestabilizar el enfoque del cátcher de los Brewers, quien ha promediado un OPS de .940 desde mayo pasado a la fecha.

Dos y dos, la cuenta. ¿Qué seguía entonces? Chapman había marcado 11 pitcheos, ocho de ellos strikes, cinco sliders y un trío de bolas rápidas y sinkers a alta velocidad sobre el home. En un cruce de miradas, viviendo la emoción del momento, el “Misil” activó de nuevo ese deslizador implacable, con el cual ponchó a 21 de los 54 bateadores que enfrentó en la primera mitad de esta temporada.

La bola rotó hacia la esquina exterior sobre el home y, Grandal, en un intento de alcanzarla, vio cómo su swing de desvanecía una vez más sin poder golpear con fuerza un pitcheo de su compatriota.

¡Fin del game! ¡Uno, dos, tres strikeouts! ¡La Liga Americana vencía 4-3 a la Nacional por séptima ocasión consecutiva en el All-Star Game!

Con tan solo 12 pitcheos (9 de ellos strikes), Chapman se reunió en la historia del All-Star Game junto a Bob Gibson, quien había sido en 1965 el último lanzador que consiguiera un salvamento con tres strikeouts en fila. 

Gibson completó aquella hazaña para preservar una victoria 6-5 de Juan Marichal y, Chapman, que tenía un solo juego de tres ponches esta temporada, se unió a la historia 54 años después. Así es, 54 años después y, curiosamente, con el número “54” en su espalda. Sin embargo, ese no fue el único récord donde Aroldis Chapman demostró una vez más su gran talento y esa mentalidad que lo convierte en una máquina demoledora de bateadores cuando está sobre la colina. Pues sí, hay mucho más que apreciar del “Misil Cubano”:

Con sus tres ponches, ahora Chapman acumula ocho strikeouts frente a los 13 bateadores que ha enfrentado luego de sus seis participaciones en el All-Star Game. ¿Y sabes a quién superó con esa tasa de 61,5%? ¡Espera, una leyenda fue superada anoche en Cleveland!:

  • Pedro Martínez (1996-2006), 57,1%
  • Zack Greinke (2009-2017), 50,0%
  • Dick Radatz (1963-1964), 50,0%

El miembro ilustre del Salón de la Fama, ese lanzador dominicano extra clase Pedro Martínez, había sido el único pitcher con un porcentaje de ponches superior al 55% en la historia del All-Star Game. Pedro “El Grande”, liquidó por la vía de los strikes a ocho de los 14 bateadores que enfrentó durante sus ocho apariciones entre 1996 y 2006. Detrás de él, Greinke (18 enfrentados) y Radatz (20) también habían hecho historia, pero alejados de la brillantez de Pedro.

A decir verdad, la muestra de apenas 14 bateadores retados por Pedro no es una cifra imponente, pero debemos considerar el alto nivel de los bateadores que enfrenta cada lanzador en sus visitas al All-Star Game. No obstante, Pedro ya no es el hombre que encabeza esta estadística de ineludible valor, pues ahora el poder le pertenece al cubano Aroldis Chapman.

Y, haciendo alusión a más récords del “Misil”, vale señalar también que esta, su sexta selección al All-Star Game, lo convierte en el pelotero cubano con mejor porcentaje de participaciones en la historia. ¿Qué?... ¿Sorprendido una vez más? ¡Aquí vamos con otra bola rápida humeante!:

Definitivamente, este porcentaje es bien revelador: Ahí tienes a Chapman encabezando la lista, después de haber sido elegible por sexta ocasión durante sus primeras 10 temporadas en MLB. Ese 60%, podría convertirse en un 63.6% aún más eficiente y difícil de alcanzar, si Chapman se gana la inclusión para el All-Star Game de 2020 en Dodger Stadium. Pero, de no participar, las seis veces que ha sido electo aún podrían clasificar con el mayor porcentaje (54.5%) de la lista de cubanos, sobre todo si “Pito” Abreu no registra su cuarta participación en siete campañas (el porcentaje sería de 57.1%).

Observando otros nombres, cabe preguntarse qué habría sido de la carrera de José Fernández, quien viajó a dos All-Star en esos cuatro emocionantes años donde lo vimos brillar

Por supuesto que es demasiado temprano para discutir quién tiene más posibilidades de llegar al All-Star Game en Dodger Stadium el año que viene, pero si analizamos, el impacto de Chapman como cerrador aún pude generar más probabilidades de ser elegible en la Liga Americana. 

No estoy pensando que Abreu estaría lejos de ser elegible con otra impresionante primera mitad de campaña, pero su reto a diario en el siempre difícil arte de batear generará más presión, desgaste y requiere de una alta responsabilidad en los White Sox. En cambio, Chapman, quien ha brillado en la Liga Americana una vez más, liderando con 24 salvamentos y un FIP (Pitcheo Independiente del bateo) de 1.82, asume el gran reto de preservar las ventajas de los Yankees. Lanzará básicamente solo cuando los Yankees tengan ventaja y el nivel de desgaste es incomparable con la constancia y el ritmo que debe mantener un bateador.

Al final, no se trata exactamente de una competencia, sino de disfrutar el momento y ese orgullo de representar a Cuba entre los mejores atletas de este deporte a nivel mundial. En su segunda participación, Yasmani Grandal terminó de 2-0 y, “Pito” Abreu, falló con un rodado para double play.

Después del electrizante out final, que extendió la ventaja de la Liga Americana a siete éxitos en fila y un récord de 45-43, lamentablemente, los organizadores no premiaron el gran cierre de Chapman (defendiendo el score 4-3) y le otorgaron el premio de MVP a Shane Bieber (8-3, 3.45 ERA) de los Indios de Cleveland.

Bieber, quien ha permitido 17 jonrones en 18 aperturas esta temporada, aunque debió utilizar 19 pitcheos, también ponchó a tres bateadores: Wilson Contreras, Starlin Marte y Ronald Acuña Jr. A favor del diestro de los Indios de Cleveland, estaba la ventaja de ser local y el “cero” lanzado por Bieber, que evitó la igualada en el quinto episodio. Sin embargo, tampoco se le puede restar crédito a la actuación de Chapman. 

El lanzallamas cubano también realizó un trabajo exquisito, dejando sin aliento a los bateadores del “Viejo Circuito” después que el novato sensación de los Mets, Pete Alonso, avivó la esperanza de Cleveland, acercando el marcador 4-3 con un sencillo impulsor de dos anotaciones en el final del octavo.

De cualquier manera, Chapman, una vez más y especialmente cuando se está preparando para romper su barrera esquiva de los 40 salvamentos, el “Misil Cubano” mandó a apagar las luces en Progressive Field, disfrutando el momento junto a su familia y amigos. Donde mismo debió reponerse del jonrón que casi convierte en héroe de la ciudad a Rajai Davis, Chapman triunfó una vez más como cuando celebró en aquella misma noche su primer título de Serie Mundial, después del agotamiento y el estrés del inolvidable e icónico Juego 7 entre Indios y Cachorros en 2016. 

Para los jugadores cubanos, la historia en el All-Star Game de las Grandes Ligas que comenzó hace casi 68 años, el 10 de julio de 1951 en el Briggs Stadium de Detroit cuando Orestes “Minnie” Miñoso fue enviado a batear de emergente por el venezolano Alfonso “Chico” Carrasquel, tendrá otro capítulo más de gloria en el mejor béisbol del universo.

Desde “El Cometa” y “El Premier”, Conrado Marrero, quien también formó parte de las reservas de aquella selección de la Liga Americana en 1951 —aunque no jugó—, hasta Chapman, Grandal y “Pito” Abreu, presentes en el Clásico de Mitad de esta campaña este año, la calidad y el talento de los peloteros cubanos ha dicho presente una vez más entre buena parte de los mayores exponentes de este deporte a nivel mundial.

Ha sido una emocionante temporada hasta el momento, pero los retos ya se están alistando para el futuro más cercano en el terreno de juego. Si no te has decidido, ya puedes hacerlo: ¡Es el momento para convertirse definitivamente en un apasionado del béisbol de las Grandes Ligas!

 

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