Jesús Guerra y Romelio, eternamente en el Salón de la Fama de nuestros corazones

Ha sido una semana triste en el béisbol cubano, después de conocer dos noticias que han estremecido a gran parte de los amantes del deporte de las bolas y los strikes: Han muerto Jesús Guerra y Romelio Martínez, dos leyendas que serán imposibles de olvidar. 

Considerando sus grandes carreras como beisbolistas en su paso por las Series Nacionales, en momentos como estos prefiero dejar a un lado las estadísticas, porque prefiero apreciar todo lo grandioso que nos regalaron en vida dos seres con inmensos corazones. Para mí fue una bendición conocerlos a ambos, aunque tuve la oportunidad de compartir más con Romelio, entre 2008 y 2011, en sus años como Comisario Técnico durante partidos de la Serie Nacional. ¡Eran auténticos hombres de béisbol! Dos caballeros, admirados por sus valores como pelotero y persona, dentro y fuera del terreno.

Con Jesús Guerra conversé conversaba cada vez que coincidíamos en un partido en el estadio Capitán San Luis, y yo era todo oídos… ¡había mucho que aprender de cada una de sus palabras y expresiones dotadas de sencillez y humildad! El profesor Guerra demoraba más en salir del estadio que el propio juego de béisbol del día, porque se detenía a hablar con cualquier persona, da igual si era un fanático, jugador, entrenador o trabajador de servicios en el estadio. Él tenía un tiempo para todos, así que será imposible borrarlo de mi memoria… y no dudo que le haya pasado a usted, si lo conoció o escuchó de él y su historia como jugador.

Con Romelio la experiencia también era única pues todos los días no se tiene la oportunidad de conversar de forma amena y compartir con un ex bateador de 370 jonrones, que fijó hace 21 años la mejor frecuencia histórica en el béisbol cubano —un jonrón cada 12.8 veces al bate. Cuando escuchabas a Romelio, lo aprecias aún más, pues él tenía la misma decisión para hacer un swing buscando elevar la bola más allá de las cercas, que para contestar la más complicada de las preguntas sobre el juego.

 

No, para nada, Romelio no era un hombre de pocas palabras… sino de oportunas expresiones, siempre resaltando las cosas pequeñas en el béisbol, como las grandes tareas por hacer. 

Hablábamos mucho sobre la concentración del bateador en cada turno, pero me hacía especial hincapié en el instante donde los bateadores tienen corredores en base. Él me comentó en varias ocasiones que, a decir verdad, obviamente fue en no pocas ocasiones al home plate para desaparecer la pelota. Aunque, eso sí, “fueron varios los momentos en que el propio conteo y las circunstancias te hacían cambiar tu plan. Batear jonrones es bastante difícil, y la preparación tiene que venir mucho antes de anclar en el círculo de espera”. Esas palabras jamás las olvidé, y seguro que quienes estábamos ahí, cerca de Romelio en la cabina de anotación del juego, tampoco las han olvidado.

La última vez que hablamos, Romelio estaba dirigiendo el equipo de Mayabeque en la Serie 55 y, aunque el equipo jugaba para un pésimo récord de (10-33), me confesó que el material joven en pocos años podría comenzar a dar frutos.

Aunque Romelio estuvo algunas semanas ingresado y su estado de salud empeoró hasta morir el pasado lunes, quienes lo apreciamos, teníamos la esperanza de verlo levantarse de nuevo de la cama, y ver su sonrisa alegre de persona noble y amigable. Pero no pudo ser… 

La muerte de Guerra fue realmente sorpresiva, siendo un duro golpe para el pueblo de Pinar del Río y en especial el municipio de Guane. Las imágenes de la despedida de Jesús Guerra son conmovedoras… mientras fueron televisadas las palabras de amigos, compañeros y sus familiares. 

Llora el béisbol. Es un momento insuperable de dolor… perdona si me quedo sin palabras…

 

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