MLB 2019 | 18 días en abril: Expectativas en la carrera inicial de Moncada, Abreu y Alonso

Yirsandy Rodríguez

Por Yirsandy Rodríguez | Senior Writer en BaseballdeCuba | @Yirsandy

Abr 19, 2019

De alguna manera, como lo hicieron en el pasado, cuando ganaron la Serie Mundial de 2005, los White Sox han vuelto a apostar por el talento cubano: ¿Aún recuerdas algunos de los mejores momentos de José Ariel Contreras, Orlando “El Duque” Hernández y Alexei Ramírez en Chicago? 

Sé que tu memoria no te traicionaría jamás, y será fácil para ti entender cómo el instinto por firmar jugadores cubanos ha sido parte de la cultura de los White Sox desde hace años, a pesar de que el impacto no ha sucumbido más allá de José Dariel Abreu. Esta temporada, el sentimiento y las proyecciones de un equipo que está probando navegar en corrientes de ascenso gracias a una buena inyección de sangre joven, presentó un lineup con tres cubanos en sus puntos más influyentes, la tanda de 2-3-4, ubicando a Yoán Moncada, José Abreu y Yonder Alonso. 

De ellos tres, Abreu fue el primero en jugar como titular con el team, desde que recibió contrato de $68 millones por seis temporadas (2014-2019) en octubre de 2013. Y, luego, producto de dos canjes bajo el susurrante hastío de una y otra temporada perdedora en Chicago, llegaron Moncada y Alonso, desde los Red Sox (2017) y los Indios de Cleveland (2019). Así fue como se han unido los cienfuegueros Abreu y Moncada junto con Alonso, para conformar un trío del cual los White Sox esperan más allá de un gran rendimiento combinado, sean los impulsores de un equipo que lideró la liga en strikeouts el año pasado.

“Ellos son buenos chicos, y creo que ayudarán mucho a este equipo dentro y fuera del campo”, dijo el manager Rick Rentería a MLB en una de las sesiones de entrenamiento, cuando Alonso acababa de estrenarse el uniforme de los White Sox en el Spring Training. Sin embargo, a pesar de toda esa buena vibra y el entusiasmo expectante alrededor de los tres peloteros cubanos en el lineup de Chicago, había varias interrogantes por resolver. Moncada entró al 2019 después de una temporada donde sus problemas en el plato estallaron al punto de terminar con 217 strikeouts. Abreu, aunque salió lesionado y sin poder superar por quinto año en fila desde su debut las marcas de 25 jonrones y 100 empujadas, cerró de 20-0 en sus últimas 24 apariciones al bate. 

Tampoco Alonso estaba recibiendo las mejores noticias de sus estadísticas periféricas de 2018, después de firmar con los Indios por $16 millones y dos temporadas. Al final, jugó en Cleveland solamente el año pasado, sin poder exhibir el enfoque que lo llevó a la mejor temporada de su carrera en WAR (2.4), cuando bateó 28 jonrones en 2016 y comenzó a despuntar con un OBP de .365 y .501 slugging. Tal vez Alonso tenga la mejor temporada de su carrera este año, pero si algo aún está por ver, fueron las proyecciones evaluativas que quizás alertaron a los Indios para una rectificación a tiempo: Después de obtener 54 PAs (574 en 2018) más que en 2017, Alonso se cayó 48 puntos en el OBP (hasta .317) y 80 en el slugging (.421). 

Esos eran signos muy marcados para que Cleveland, un equipo acostumbrado a ganar en estos últimos años, se arriesgara a esperar que Alonso pusiera números inéditos otra vez. Y aunque a decir verdad, el poder y la capacidad del cubano están apuntando a un mejor enfoque, todavía el OBP (.336) y su slugging (.409) han estado distantes de su temporada de breakout en 2016, cuando suma ya 3505 visitas al home plate en su carrera. Entonces, está claro que un team como los Indios estaban buscando otras piezas de remplazo para fortalecer su roster de cara a una larga y desafiante temporada de 162 juegos, pero si analizamos las aspiraciones de los White Sox, Yonder Alonso se veía como un jugador interesante. Incluso, a pesar del comienzo esta campaña fulminado por las curveballs y los cambios de velocidad (15-2, .133), Alonso luce como uno de los titulares que debería encabezar el ataque ofensivo de los White Sox.

Estas eran algunas de las perspectivas de Moncada, Abreu y Alonso antes de adentrarse en la acción de esta temporada, donde pudimos apreciar parte de los retos que tenían por delante, aunque tampoco podemos olvidar cómo ellos podrían ser muy buenos. Haciendo los ajustes que intentarán extender por el resto del año, imagina solamente una potencial muestra de Yoán Moncada con algunas pelotas puestas en juego superando su lista de 217 strikeouts del año pasado. 

¿Qué tal si Yonder Alonso regresa al “modo 2016”?... y corrige ese excesivo ataque sin resultados positivos contra los breakingballs, aprovechando más de su enfoque mesurado en el plato. Y si se mantiene sano, ¿podríamos esperar otro gran año de “Pito” Abreu? Sería capaz de reeditar numeritos a la altura de algunas de sus primeras cuatro temporadas, donde las marcas de al menos 25 jonrones y 100 impulsadas eran tan frecuentes como los caminantes blancos en esta octava temporada de “Game of Thrones”.

Si no te dejas nublar por las primeras tendencias que comienzan a brotar en abril, todo esto podría ser posible y los jugadores lo saben. “Es cierto que estamos en el primer mes de la temporada, por eso quiero que me vean dentro de dos meses más a ver qué sucede. Estamos haciendo ajustes constantemente, pero es una carrera larga”, dijo Moncada a MLB, cuando le preguntaron si podía mantener este enfoque más allá de abril.  

Sin embargo, a pesar de que tampoco podemos obviar las muestras de presentación en abril, algo seguro para reafirmar aquí siguen siendo los retos. De hecho, luego de tres semanas dentro de la temporada de 2019, todavía José Abreu y Yonder Alonso no han podido expandir lo más admirable de su pequeño registro de piezas altamente calificadas por StatCast. Antes de la derrota de este jueves por 9-7 contra los Tigres, Abreu estaba bateando .188/.284/.375, además de nueve strikeouts en 16 turnos que terminaron con una bola rápida. Ese era su peor OBP desde el .220 de 2017 durante el mismo lapso de juegos y el slugging más bajo después del .270 que registró en 2015. 

Mientras Abreu entraba a la serie contra los Royals este miércoles con un solo jonrón en sus últimas 56 comparecencias al plato, Yonder Alonso tenía apenas cuatro hits en sus últimos 33 turnos. Eso fue producto de un promedio de .125 y .118 en las últimas dos semanas entre el 1 y el 14 de abril pasado. No obstante, hay una diferencia en el slump de Alonso si lo comparamos con el de Abreu, y es que Yonder ha podido mantener su paciencia característica. Entonces, ¿cómo han subsistido los White Sox? Aquí podemos señalar que Yoán Moncada y Tim Anderson han sido grandes contribuidores.

Anderson, después de celebrar un jonrón y convertirse en la figura central de una trifulca contra los Royals este miércoles, estaba bateando .424/.443/.678 (lidera con 171 en el BABIP-ajustado de FanGraphs) después de 61 PAs, recordándonos que aquellos promedios de OPS (1.121) de videojuegos pueden pertenecer a la vida real. Y, por su parte, Moncada, antes de irse de 5-0 este jueves, acumulaba cinco jonrones (dos de ellos en su primer partido de multi jonrón), solo dos menos que los siete de los Tigres de Detroit luego de sus primeras 632 PAs esta campaña. Su velocidad de salida en los hits estaba de nuevo marcando sobre las 110 MPH (113.3 MPH para ser exactos, según StatCast) y lideraba en los White Sox con 16 RBIs. 

Dentro de sus primeros ajustes más interesantes, sobresalían el incremento de su swing a pitcheos dentro de la zona de strike en un 7.4%, siendo mucho más agresivo que su tendencia de 2018, pero también el potencial del contacto estaba aumentando 6.8%. Esto ha sido en una muestra demasiado corta durante sus primeras 73 PAs —aún deberá caminar al menos 550 veces más por el plato—, menos del 12% de sus turnos proyectados, pero si Moncada logra mantenerse atacando en el punto correcto, los conteos de dos strikes disminuirán, veremos más de sus puestas en juego y una parte considerable de sus ponches podrían desaparecer.

Mostrando su talento y la mejor exhibición que esperábamos ver, Anderson y Moncada se han convertido en las piezas claves de los White Sox durante este inicio de 2019, aunque se espera que José Abreu, Yonder Alonso y Eloy Jiménez, quienes fortalecen el centro del lineup, comiencen a producir —Anderson y Moncada sumaban 28 RBIs en 134 PAs antes de este jueves, mientras Alonso-Abreu-Jiménez se unían para 25 en 211—.

Otra prueba de que todos estos jugadores serán claves en el desarrollo y el impacto de los White Sox era fácil de apreciar en el Box Score de este jueves: Los primeros cinco bateadores se fueron de 20-1, con dos strikeouts contra los lanzadores de los Tigres de Detroit. El único hit de esa racha fue un doble de Yonder Alonso frente a Blaine Hardy, pero, aun así, los White Sox pudieron anotar siete carreras. Perdieron 9-7, cuando los Tigres le anotaron rally de tres en el séptimo y dos más en el octavo. 

Esta vez, Eloy Jiménez y Welington Castillo dirigieron la ofensiva produciendo cuatro de las seis empujadas, pero sin dudas la sequía de la tanda gruesa marcó la diferencia negativa, desde el leadoff-hitter Leury García hasta el cuarto bate Yonder Alonso —aunque Tim Anderson no alineó por estar sancionado—. Esa, la descoordinación colectiva ha sido una tendencia inicial esta temporada, pero no olvidemos que si los White Sox tienen marca de 7-11 ha sido en gran medida por su trabajo ofensivo. El pitcheo sigue siendo un enigma, con los abridores mostrando este jueves la 28va efectividad (6.11) de las Grandes Ligas y un bullpen de 4.71, rezagado en el 19no puesto del ranking. 

Entonces, al final, volvemos al tema de la ofensiva de los White Sox, esa que ha recibido el peor porcentaje de pitcheos dentro de la zona de strike (39.9%) y ve derretirse su talento ofensivo en ocasiones durante este tramo inicial con la sexta tasa de swing a pelotas malas (30.8). Pero, ¿quiénes pueden arreglar eso? Obviamente, no serán solo los cubanos Yoán Moncada, José Abreu y Yonder Alonso, aunque ellos podrían representar un gran impulso para que los White Sox puedan sorprender.

“Todos somos una gran familia. Estamos trabajando para mejorar las cosas. Es solo abril”, recordó Alonso después de celebrar su juego de 4-4 con un doble y el tercer jonrón del año el pasado martes.

Y, sí, tal vez sea solo eso: Apenas 18 días en abril.

 

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