En busca de un sueño: El valor actual y las expectativas alrededor del cubano Yoelkis Céspedes

Yirsandy Rodríguez

Por Yirsandy Rodríguez | Senior Writer en BaseballdeCuba | @Yirsandy

Jun 27, 2019

Es posible que aún esté encendido el impacto de la noticia, la pluralidad de las apreciaciones personales y el efecto de incontables criterios ardientes emitidos como proyectiles en las Redes Sociales. 

“Yoelkis Céspedes abandonó la selección nacional que actualmente compite en la Liga Independiente de béisbol Can-Am”: Esa era la noticia del momento al mediodía de este miércoles, aunque para los seguidores del béisbol cubano dentro y fuera de la isla, el hecho no constituía realmente una sorpresa. 

La primera razón, ineludible a mi juicio, es que era de esperar debido a la perspectiva creciente de Céspedes y sus proyecciones en el béisbol cubano. Y, a pesar de que el talentoso jardinero de 21 años (cumplirá 22 el próximo 24 de septiembre) no cumplía con todos los requisitos para firmar, pudo haber sido interés de alguna organización de Grandes Ligas, sobre todo antes de la ruptura del acuerdo pactado en diciembre entre la FCB-MLB. 

Sus perspectivas como jugador, cierta experiencia con el team Cuba y una edad adecuada para realizar ajustes, convertían a Yoelkis en una apuesta interesante. El otro punto atractivo y que de alguna manera impulsó este paso, también se debe al incentivo de ser el hermano de Yoenis Céspedes, el estelar outfielder de los Mets de New York. Esa etiqueta, “ser el hermano menor de Céspedes”, aunque alguien persista en no ofrecerle importancia, también ayuda y genera su efecto en la industria de las Mayores —entre scouts y agentes que volverán a evaluarlo—. 

Este es solo el inicio de un largo camino para el outfielder granmense que, sin mirar atrás, dio el primer paso para ir en busca de su sueño: Convertirse en un jugador de Grandes Ligas. Y, por supuesto, aun cuando las expectativas podrían correr como pólvora al escuchar su apellido (¡Céspedes!), que para muchos invocará automáticamente el nombre de su hermano por parte de padre (Yoenis), Yoelkis quiere esculpir su propio camino. Está seguro de eso y, sobre todo, de intentar ganarse un lugar entre los peloteros que juegan en el escenario más prestigioso y mejor pagado del planeta. 

Sin embargo, es bueno recordar que el camino por recorrer no será nada fácil. Incluso, dando por sentada la aprobación de la agencia libre en tiempo récord, el principal reto de Yoelkis será demostrar que puede exhibir sus habilidades a un nivel más alto. Por ahora, esa es una de las metas paralelas al proceso que enfrentará el cubano quien, a mi juicio, cuenta con tres de las cinco herramientas, aunque debe extender su desarrollo: 

  1. Tiene una envidiable potencia de brazo, que podría ganar valor si logra mejorar su precisión en los disparos.
  2. Es un fildeador de alto rango y excelente lectura de las conexiones —sobre todo cuando juega en el rightfield—.
  3. Su velocidad es la tercera herramienta de categoría, aunque puede alcanzar un nivel superior y aprender al arte de robar bases.

En cuanto al fuerte valor agregado del poder y el contacto, aún está lejos de ser calificado como su potencial. Es mi visión en este instante: El proceso de su adaptación al nivel del pitcheo en el primer paso que deberá afrontar, las Ligas Menores, aún me parece demasiado exigido.

De hecho, si de potenciar su juego se trata, la primera deficiencia ofensiva que deberá pulir es su pobre disciplina en el plato. Después de sus dos únicas temporadas completas —sin contar la pasada campaña, cuando se lesionó y viajó apenas 77 veces por el plato—, las de 2016 y 2017, donde Yoelkis fue campeón con los Alazanes de Granma, su tasa de ponches fue tan elevada que superó el 15%. En 2016, terminó registrando 16.3% y, al año siguiente, 18.7%, ambas con seis jonrones y más de 40 RBIs (45 y 41, por ese orden). 

Estos fueron sus números periféricos (AVG/OBP/SLG):

2016 (19 años), 358 PAs: .297/.362/.460, 6 HRs, 45 RBIs, 17 BB, 51 SO

2017 (20 años), 303 PAs: .261/.341/.381, 6 HRs, 41 RBIs, 18 BB, 48 SO

Como puedes apreciar, sus muestras de poder se quedaron bastante lejos de incluirse entre los promedios de sluggers dentro de una liga donde la ofensiva ha subido hasta .401 slugging y .366 OBP en la última década. Eso es algo razonable para un jugador de apenas 20 años, aunque su declive de poder y contacto fue considerable de un año a otro.

Al final, en sus dos muestras más prominentes, Yoelkis no marcó porcentajes de embasado calificados, quedando dentro de la media. De .297 y .261, sus promedios en contacto (sin incluir fallos por ponches) fueron de .341 y .303, respectivamente, registros que tampoco despertaron la sensación de colocar (al menos en ese entonces) a Céspedes como uno de los clásicos prospectos jóvenes con virtudes para el contacto.

Los strikeouts siempre estuvieron presentes y en no pocas ocasiones sus tasas aumentaban debido a la agresividad, sobre todo porque Yoelkis atacaba con frecuencia pitcheos fuera de la zona de strike. Y, aunque de cierto modo su capacidad para batear hacia su lado opuesto (la parte derecha del campo) parecía una habilidad a explotar, su swing perdía parte del valor contra lanzadores zurdos —promedió apenas .191 contra lanzadores siniestros entre 2016 y 2017—. 

Ese fue parte del impacto de Céspedes en las Series Nacionales del béisbol cubano que, de manera sorprendente, llegó a ser superado por sus actuaciones en eventos internacionales. En cuatro participaciones con el team Cuba, sin contar su incursión en la Liga Can-Am durante 2017, Céspedes registró esta línea ofensiva de .290/.313/.355. No bateó jonrones, remolcó una sola carrera y, a pesar de una leve mejoría de sus promedios periféricos, se ponchó nueve veces y dibujó una sola base por bolas.

Haciendo una evaluación general, entre potencialidades y deficiencias, aunque no registró un rendimiento de grandes progresiones, Yoelkis Céspedes sobresalía por sus proyecciones y la forma en que afrontaba el juego de béisbol, con apenas 17 años en Series Nacionales. Sin embargo, el tiempo que tendrá por delante ahora el outfielder cubano, será un plazo donde el margen de error es bastante pequeño. A sus 21 años, para Yoelkis se está presentado la oportunidad y el momento de definir su carrera. Los errores del pasado o, incluso los que vendrán, simplemente serán parte de la experiencia necesaria para ir en busca del éxito futuro.

Quienes lo seguimos y los que perseguirán su desempeño, esperan una rápida respuesta de sus habilidades y la madurez de su talento.

El futuro es incierto para todos, pero buena parte de ese horizonte que esperamos ver, puede ser construido desde el presente. Ahora es tu turno, Yoelkis Céspedes.

¡Buena suerte!

 

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