VI SN SUB-23 | Final: El ‘team work’, la agresividad y su bullpen, ponen a los Gallos a un paso del trono

Yirsandy Rodríguez

por Yirsandy Rodríguez | Senior Writer en BaseballdeCuba | @Yirsandy

Jun 13, 2019

Cuando su spike izquierdo mordió la descolorida hierba delante del box, al terminó el windup en su último disparo de humo al plato durante el inicio del octavo episodio, el diestro espirituano José Félix Castillo estaba completamente seguro de que había conseguido el out más importante del Juego 2 en la final de la VI Serie Nacional Sub-23 del béisbol cubano.

En ese instante, los Gallos de Sancti Spíritus habían picado lo suficiente para estar delante en el score 7-5, pero los Elefantes de Cienfuegos, después de dejar esperando remolque a la mitad de sus 18 corredores embasados, estaban dispuestos a dar batalla enviando el empate a las almohadillas del estadio José Antonio Huelga. Y, para hacer del momento uno de esos manjares beisboleros que tanto deleitan a quienes amamos este juego, el match pitcher vs bateador avizoraba el ahora o nunca mientras las miradas de José Félix Castillo y Félix Rodríguez (el tercer madero de los sureños) se cruzaban de manera desafiante. 

BOX SCORE

Antes de que Rodríguez entrara al plato, el manager espirituano Eriel Sánchez, salió rápidamente de la cueva de los Gallos. Miró al cátcher Loidel Rodríguez e invocó con ambas manos y par de aplausos una reunión en el centro del diamante —con esa misma energía que lo caracterizaba, y tanta emoción como si aún llevara puesto los arreos—. Y, mientras los Gallos se preparaban para picar, desde la superficie derecha de la grama, tres metros a la izquierda detrás del plato, los sureños también aprovecharon para colegiar su estrategia.

El coach de bateo de los cienfuegueros, Yosvany Lazo, le puso la mano encima del hombre derecho a Félix Rodríguez, indicándole paciencia, justo antes del momento que trascendería como decisivo para los Elefantes en el Juego 2 de la final.

Rodríguez entró al plato, tiró par de pataditas con su spike derecho, acomodó la tierra dando dos barridos y cuando levantó la vista, Castillo estaba listo para retarlo. ¿Qué sucedió en ese duelo crucial? En apenas una primera dosis de José Félix para Félix, una bola rápida bajita y pegada, las esperanzas de Cienfuegos eran envueltas por el polvo que levantó un bounce a la inicial, donde una vez más Diasmany Palacios se lució mascotín en mano. Para entonces, los Elefantes lamentaron otra oportunidad perdida y, sin más remedios, tuvieron que marcharse angustiados al dugout, escuchando el coro de… ¡Pican, los Gallos! ¡Pican, los Gallos!, como cuando Sancti Spíritus vivía sus mejores momentos beisboleros en este siglo. 

Ese minuto donde la presión sube a niveles incalculables, aunque la victoria por 7-5 de Sancti Spíritus se definió en el noveno, quedó grabado como el momento del ahora o nunca para ambos contendientes en esta final inédita. José Félix Castillo celebró con algunas palmadas y, poco antes de acomodarse en la valla de los Gallos, su manager era el primero en la fila para abrazarlo y brindarle el afecto merecido por tan valiente actuación de relevo.

“Estoy muy contento, sobre todo porque es una victoria en el playoff para mi equipo”, expresó Castillo sobre el significado del que podría calificar fácilmente como el mejor relevo de su carrera, al garantizar una ventaja de 2-0, para cerrarle las puertas del Huelga a Cienfuegos y dejar a los Gallos a un paso del trono. 

“Estuve todo el tiempo pensando en lanzar strikes y eso me ayudó para sacar los outs importantes”, dijo Castillo, expresando el cansancio esbozado en su rostro y la pericia de su sonrisa palpitante, con la satisfacción de aportarle al team lo mejor de su rendimiento en esta postemporada. De hecho, detallando el exquisito control de los relevistas espirituanos, quienes han lanzado una sola base por bolas frente a 37 bateadores en esta final, ¿qué otra nota sorprendente encuentras? Castillo tiró esa única base por bolas, pero frente a 23 rivales.

Al mismo tiempo de la celebración de Castillo y una ola de abrazos por su gran cero en el momento clave, también vale destacar cómo ha podido ganar esta rotación de los Gallos, sin poder utilizar a su pitcher titular, la sensación del campeonato en 2019, Roberto Hernández (fue incluido en el team cubano que participará en la Liga Can-Am), pero tampoco el zurdo Edelso Montesinos ni el derecho Yanquiel Mauri, segundo y tercer abridor del staff, ambos fuera de rotación para la serie en casa. 

Sin embargo, la cohesión y el empuje del manager Eriel Sánchez junto a su colectivo de dirección, impregnándoles a los Gallos las dosis suficientes de combatividad, han convertido la cultura beisbolera de este equipo en un modelo si de disciplina táctica y rigor de entrenamiento se trata. El zurdo capitalino Adrián Belfast superó las expectativas en el Juego 1 y, aunque otro siniestro, Ariel Zerquera, no se pudo imponer este miércoles y explotó temprano, el bullpen sostuvo las ventajas suficientes.

Jorge L. Breña

Y, también como se esperaba, la ofensiva de los Gallos ha seguido cumpliendo gran parte del esquema táctico del equipo. Sin contar con una alineación que no espera brillar por los jonrones, Loidel Rodríguez y Rodolexis Moreno sacaron la pelota del parque el martes pasado, y este miércoles, Geisel Cepeda aplastando una bola rápida pegada para empatar el score 3-3 de un golpe.

“Solo le decía a mis compañeros que batean delante de mí en el lineup, que llegaran a las bases, para buscar un swing grande y pegar un extra base. Se me dio la oportunidad y le conecté ese jonrón. Estoy bien emocionado de poder contribuir al equipo en este momento”, dijo Cepeda, a quien aún recuerdo como una imagen icónica cuando atrapó el elevado que significó el out 27 este miércoles, abriendo los brazos, para luego tirar un guantazo, capturar la pelota y saltar de alegría rumbo al centro del diamante.

Pero, más allá de sentir la emoción de esos sendos estacazos de vuelta completa, los Gallos han demostrado que tienen lo suficiente para ganar el cetro. ¿Quieres un mejor ejemplo que este?: El tercer inning de este miércoles podría ser la muestra legítima de esa intensidad y entrega que hemos resaltado: Los Gallos anotaron rally de cinco carreras, exhibiendo par de piezas para el recuerdo. No obstante, mira a través del microscopio beisbolero y aprecia los detalles pequeños:

Antes del jonrón de Cepeda, Rodolexis Moreno se ponchó, pero su velocidad lo ayudó para ganar la inicial, en un lance donde el cátcher cienfueguero Edson Portela no bloqueó ese tercer strike. Acto seguido, Moreno robó segunda, ancló en tercera con uno de los tres hits de José Fonte (5-3) en el juego, desatando una cadena que le abrió las puertas a dos corredores más.

De haberse ponchado Moreno, el foul-fly de Diasmany Palacios habría sido el tercer out del inning, pero la historia fue muy diferente. Dismany Ortíz bateó un sencillo al rightfield, se coló en tercera por otro cañonazo de Alejandro Rojas, que expulsó del montículo al abridor Luis Serpa (salió derrotado). La pieza esculpida por Rojas fue una joya que sorprendió movido al shortstop José Oramas, quien entró para cubrir ante el posible robo de Ortíz, pero tuvo que conformarse con ver rodando el cohete al center-left.

Lázaro Viciedo produjo la quinta carrera con un doble al left, mientras Loidel Rodríguez le siguió pegando elevado de sacrificio en el quinto y, luego, pegando un rolling fortísimo que burló el guante del intermedista Frank Peralta en el final del octavo.

Cuatro jugadas de “corrido y bateo”, un jonrón, un ponche y wild pitch que abre el camino para un rally de cinco anotaciones y, por si fuera poco, el trabajo defensivo de alto rango del infield junto a la efectividad del bullpen. Con esa fórmula, los Gallos espirituanos ganaron el Grupo “C”, eliminaron a Santiago de Cuba en semifinales —también como lo hicieron viniendo de abajo en 2015— y, ahora, luego de dos matchs en la final y 18 entradas, están a un paso del título.

Una vez más, el lineup de Cienfuegos logra embasar los corredores (batearon 13 hits), pero dejaron en circulación a nueve de sus 18 hombres embasados después de siete innings. A diferencia de la temporada regular, los Elefantes han sido poco productivos con corredores en posición anotadora, oportunidades que Sancti Spíritus ha explotado junto a la velocidad y la habilidad de contacto de varios de sus bateadores.

Para enfrentar la serie fuera de casa, los Gallos tienen lo mejor de su rotación de pitcheo disponible, con el zurdo Edelso Montesinos y el derecho Yankiel Mauri, aunque tendrán que luchar por la victoria decisiva y coronarse como visitantes.

“Este ha sido el fruto del resultado de mucho trabajo de atletas y entrenadores desde antes de la competencia. Todavía tenemos un juego que ganar y lucharemos en el terreno contra un rival difícil, pero este equipo ha demostrado que no se da por vencido, así que daremos batalla”, dijo Eriel Sánchez.

Un éxito más, convertiría a los Gallos (quizás este mismo viernes) en campeones de la VI Serie Nacional Sub-23 del béisbol cubano, pero aún los Elefantes puede cambiar la historia.

Al término del Juego 2, el semblante de frustración intentaba casi borrar por un momento las sonrisas de los Elefantes de Cienfuegos, aquellas de cuando ganaron la semifinal en dos partidos contra los Piratas.

Hay varias preguntas aún sin respuestas, un equipo que no funcionó fuera de casa y tantas perspectivas como bolas que se deslizan de los dedos de cada lanzador hacia la mascota del cátcher.

Es un juego impredecible: ¡Béisbol!

 

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