Camagüey...adiós a las armas

Estadio Cándido González

Hay quien dice, en parte con razón, que consolarse con el menor de los males no pasa de ser un engaño. Desde esa óptica, respecto a la 54ª Serie Nacional a los camagüeyanos solo nos queda archivar un nuevo fracaso en la ya larga lista de tropiezos que conforma nuestra historia beisbolera más reciente.

Siendo realistas, no hay mucho que alegar en favor de los Toros. Durante la presente campaña los pupilos de Esteban Lombillo siguieron sin encontrar la fórmula para incluirse en la segunda fase. Los mismos problemas de otros años (pitcheo y producción de carreras) se erigieron como obstáculos infranqueables en el camino a tal empeño.

El resultado: 16 victorias y 29 derrotas, décimoquintos en la tabla general de posiciones, habla a las claras de cuánto ha dejado de hacerse, sobre todo a la “hora buena”.

Los problemas comenzaron desde el mismo primer momento, cuando la barrida ante Las Tunas puso en números rojos nuestra hoja de anotaciones; más tarde, similar tratamiento por cuenta de Ciego de Ávila, y las subseries perdidas frente a Matanzas e Industriales (en derrotas cerradas pero derrotas al fin) se eslabonaron como un rosario de percances ante el cual solo cabía esperar porque la nave tricolor terminara de irse a pique.

Si se repasan las estadísticas, saltan al ruedo hechos tan incuestionables como los doce fracasos llegados por diferencia de una carrera, una “sangría” que precisamente por estos días hubiera sido tan conveniente no sufrir y que repite los malos dígitos de hace un año.

Precisamente por esa “grieta” se escaparon las posibilidades de ocupar un puesto entre los ocho primeros. No hay que cotejar demasiados datos para darse cuenta; en definitiva, la clasificación se ubica en torno a los 21 triunfos, solo cinco más que los rubricados por nuestros representantes.

Lo que faltó...nuevamente

En el campeonato anterior Camagüey cerró su labor con dígitos grises (17 éxitos y 28 fracasos) confirmando un mal paso que en las últimas series lo ha mantenido jugando para un lugar entre el doce y el catorce.

Ahora la historia repite similares derroteros. Un buen ejemplo puede encontrarse en el pitcheo, que no ha podido estabilizar una rotación efectiva entre los hombres de la primera y segunda líneas, y con promedio de carreras limpias de 4.36 ancló en la oncena posición por colectivos.

 

Norge L. Ruíz
Norge L. Ruíz parece el único refuerzo seguro que tendrán los camagüeyanos en la segunda fase de la temporada 2014-15.

En esa situación han tenido culpa tanto abridores como relevistas, mas los segundos se apuntan en condición de preeminencia gracias a las 97 carreras que permitieron en solo 56 entradas, un balance que no deja margen siquiera a la remontada más espectacular.

Para resumir la faena de los iniciadores sobre la lomita bastan estos apuntes hasta el mismo viernes antes del final: average rival de .267 (séptimos entre las 16 escuadras en lidia) y PCL de 4.18 (novenos). Mientras, contra intermedios y cerradores los rivales bateaban para .301 (lugar 15) y en cuanto a carreras limpias los resúmenes cerraban con registro de 4.57.

Por si no fuera suficiente tolerar casi cinco carreras en cada desafío, Camagüey también ha sufrido por su baja efectividad ofensiva, especialmente con hombres sobre las almohadillas. Aquí me detengo. Si bien es este un asunto de larga data, en las últimas series su tendencia ha sido a empeorar incluso de forma más marcada. Solo señalo algunos números: average de .263 (13), 108 ponches y 356 corredores abandonados en circulación (cuarto equipo que más sufre ambos tropiezos), además de 41 extrabases (menos de la mitad de los conectados en toda la fase).

Refuerzos, ¿consuelo posible?

Perdida la posibilidad de un puesto en la segunda ronda, solo queda a mano el “consuelo” que puedan brindar los refuerzos. Para esa condición, de inicio, solo parece indiscutible el caso del lanzador Norge Luis Ruiz, uno de los candidatos que primero deberá ser seleccionado.

De ahí en más, se impone hacer un ejercicio de prospectiva y dejar que el tiempo confirme –o no– nuestros pronósticos. Por mi parte, me inclino a pensar en Dariel Góngora, Dairon Blanco (resalta en cualquier pronóstico que tenga a Camagüey en el centro de sus análisis) y Marino Luis como los más fuertes candidatos a hacerse un sitio en las ocho nóminas que continuarán con vida. Quizás ellos, quizás otros, lo que no para casi nadie queda en duda es que nuevamente nuestros refuerzos se distinguirán al servicio de otras formaciones. En tanto, Camagüey seguirá esperando por una nueva serie.

 
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