Ariel Borrero, la última leyenda anaranjada

No me gusta ser absoluto, pero pienso que con el retiro de Ariel Borrero Alfonso el próximo lunes 19 de diciembre, a las 7:00 p.m., previo al partido frente a Ciego de Ávila, dirá adiós el último legendario de la pelota villaclareña.

Creo que no existe mejor marco para despedir de la pelota activa al estelar inicialista que el venidero mes de enero arribará a los 45 años de vida, porque Borrero repartió su gloria beisbolera en estos dos territorios. Se erigió en uno de los baluartes del conjunto anaranjado que se coronó en la campaña de 2012-2013 y luego resultó un refuerzo de lujo para los Tigres de Roger Machado en la conquista del título en las temporadas de 2014-2015 y 2015-2016.

Además, el 19 ha sido una cifra de suerte para el bien llamado remolcador, pues fue el pelotero número 19 en redondear los 2 000 indiscutibles en series nacionales y desde la contienda de 2008-2009 hasta la de 2011-2012 se mantuvo durante cuatro certámenes seguidos disparando 19 tubeyes.

Con Borrero se va a nuestro juicio el primera base del Todos Estrellas en los casi cuarenta años de existencia del equipo de Villa Clara, tomando en cuenta que el recio toletero quemadense Alejo O´ Reilly se trasladó hacia la tierra de la piña en la versión de 1985-1986 y que el remediano Jorge Luis Toca se marchó del país, dejando a medias un futuro luminoso en nuestro béisbol.

Cuando afirmo que se trata de la última leyenda anaranjada lo hago analizando varias de sus hazañas. Es el único jugador que aparte de compilar más de 2000 inatrapables rebasó los 400 dobles y  en la justa de 2000-2001 se convirtió en el primer pelotero que en una misma serie compiló 10 triples y 10 jonrones (17), hecho igualado posteriormente por Yulieski Gourriel. 

También comparte los récords de más tubeyes (4) y extrabases (5) en un desafío y es dueño de una primacía poco conocida: ¡seis temporadas consecutivas conectando 20 o más dobles! Asimismo sumó nueve campeonatos con 20 o más biangulares, hecho este último que solo han podido imitar Michel Enríquez y Yordanis Samón.

Súmele a todo eso que entre los que han lucido el uniforme anaranjado es el único con ocho campañas de 100 o más inatrapables y  el recordista en hits (125) y triples (10) en una porfía. Esto sin entrar en detalles sobre los casilleros que encabeza en los play off.

Pero para convertirse en estrella y protagonizar tantos sucesos este hombre modesto que prefería que hablaran por él sus batazos sobre los diamantes  beisboleros tuvo que derribar muchos obstáculos.

«Comencé en los campeonatos municipales cuando tenía 9 años de edad. Transité por varias categorías y nunca pude participar en un torneo nacional, siempre me dijeron que era muy chiquito. Incluso cuando estaba en 13-14, me hablaron de una captación para la EIDE, finalmente la explicación fue la misma: "no tienes tamaño"», rememora Borrero.

«Después estuve alejado del béisbol porque me llamaron para el Servicio Militar. Lo hice en La Habana. Allí quise jugar por el municipio Plaza y no me aceptaron la licencia deportiva».

«Cuando concluí el Servicio Militar empecé a trabajar en la cervecería Antonio Díaz Santana. Un día me puse a ver un juego entre Villa Clara y el equipo de Desarrollo. Mi hermano de crianza, Jesús Alfonso, que tenía experiencia como jugador en series nacionales, me dijo que por qué no jugaba la provincial, que yo tenía el mismo nivel de esos peloteros».

«Me embullé integré el equipo de Santo Domingo y terminé siendo líder en hits (53) e impulsadas (38). Fui llamado a la preselección, pero no hice el Villa Clara. Por los compromisos internacionales que tuvo con el equipo Cuba, Pedro Jova no pudo estar en los entrenamientos. Jesús Alfonso habló con él y Jova señaló: "si bateó lo  que se dice yo lo quiero en mi equipo"».

«Tuve poca participación en la serie en que debuté (1994-1995). Fui una sola vez al bate. En la siguiente jugué un poquito más y logré disparar mi primer doble contra el granmense Alfredo Fonseca. Luego me operaron y perdí el campeonato de 1997-1998. Al otro año volví y a partir de ahí siempre fui el inicialista regular», agregó Ariel.

-Al principio te vi defender el jardín derecho, ¿cómo ocurre tu cambio para la defensa del primer cojín?

-Prácticamente mis inicios coincidieron con la salida de Jorge Luis Toca del equipo. Al él marcharse me ubicaron en primera.

-¿Qué te regocijaba más impulsar una carrera o conectar un tubey?

-Disfrutaba más disparar un doblete porque es una conexión que sale más bonita, sobre todo cuando pica entre dos.

-¿Te gustaba empuñar con corredores en posición anotadora?

-Sí, me encantaba, era como si me transformara.

-De los peloteros que se mantienen en nuestro béisbol eres el único que le has conectado hits a dos premios Cy Young, el zurdo venezolano Johan Santana y el derecho dominicano Bartolo Colón, ¿cómo te las arreglaste para lograr eso?

-Sicológicamente siempre fui un bateador bien preparado. Nunca creí en los números de los lanzadores contrarios. Los veía como un pitcher más. No era supersticioso, a esa hora no me acordaba de nada, me paraba en home a batear y punto.

-¿Qué lanzador te resultó más difícil?

-El pinareño José Ariel Contreras, tenía buena velocidad y poseía un tenedor que me hacía daño.

-¿Cuál fue el torneo de tu vida?

-El Clásico Mundial del 2006. Cuba había ganado todos los títulos importantes en el béisbol, pero esta era una prueba superior porque reunió a muchas figuras importantes del béisbol mundial y nosotros fuimos capaces de discutirle la medalla de oro a Japón.

«También resulta inolvidable el campeonato que obtuve con el equipo de Villa Clara en el 2013, después de una prolongada espera de 18 años».

-¿Qué te dijo Fidel cuando regresaron del Clásico?

-Alguien le dijo mire Comandante, este es Borrero el cuarto bate. Él me puso la mano en el hombro y riéndose me dijo: «un cuarto bate tan chiquito».  

-¿Quedará en buenas manos la custodia de la primera almohadilla en el «Villa Clara»?

-Creo que sí. Había expectativas por ver si Norel González podía rendir igual que lo hizo en el campeonato Sub-23 y el muchacho ha demostrado que tiene mucho talento como bateador. Los defectos a la defensiva y los secretos de la posición los dominará a medida que pase el tiempo.

-¿Algún mensaje a la afición que te siguió durante estos años?

-Decirles que me retiro en el momento justo, en buenas condiciones. Me voy con la satisfacción de haberlo entregado todo en el terreno y con la recompensa de sentirme querido por la afición. Ahora desde mi puesto de entrenador en la Academia me corresponde enseñar lo que aprendí en las 21 series en que me mantuve jugando en el máximo nivel de nuestro béisbol.

 

 
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