Serie del Caribe'2018: Alazanes o Caribes, ¿quién ganará en su debut?

Tres años después de que los Vegueros de Pinar del Río pudieron eliminar sorpresivamente a los Caribes de Anzoátegui en San Juan 2015, los Alazanes de Granma debutarán contra el club campeón de la “Vinotinto” en la Serie del Caribe, Jalisco 2018.

Su rival es Daryl Thompson, el mismo derecho (ahora con 32 años) que cometió un desliz en el sexto episodio, y fue castigado por Frederich Cepeda, quien recibió al bullpen de Anzoátegui con triple enorme al left center. Este será el primer duelo de ambas selecciones, y aquí hay algunas preguntas claves, mientras buscamos un ganador en el día de apertura:

¿Qué trae Lázaro Blanco?

Tenemos una falsa visión sobre el dominio de Lázaro Blanco, y en no pocas ocasiones se resalta que su virtud está en permitir muchos rodados: Yo diría que su magia monticular está en evitar el contacto fuerte de sus rivales. En cada una de sus tres temporadas, Blanco ha rebajado su tasa de rodados admitidos, revíselo aquí:

2017: 47.7%

2016: 50.2%

2015: 51.3%

2014: 57.8%

De todas maneras, él tampoco fue un modelo del pitcher que induce a batear por tierra. Su registro más alto ha sido 59.7%, mientras la tasa más alta de cualquier lanzador con por lo menos 200 BIP (Bolas puestas en juego permitidas) fue de su compañero de equipo, Juan Olivera, quien generó un 66.9% en 2015. 

Un total de 40 lanzadores encabezaron esa lista, liderados por Yosvany Torres con seis visitas y un promedio general de 63.3%. ¿Por qué Torres y no Blanco en ese Top 40? No es difícil de responder: Torres sí induce a los rodados, porque lanza tenedor, una bola que tiende a confundir bastante y rota hacia abajo, obligando en un alto por ciento a que los bateadores le peguen con la superficie baja de su madero. Es por eso que salen batazos de rollings. 

En cambio, Blanco ya no es un lanzador tan horizontal como antes. Durante sus últimas campañas ha perfeccionado la sinker, un envío que conduce a que los bateadores intenten elevar la pelota. Con esos pitcheos laterales, Blanco ha ganado mucho más dominio porque ahora lanza y domina varios espacios en la zona de strike. Puede lanzar arriba, utiliza su slider del centro y la esquina de home hacia la tierra, pero goza en no pocas ocasiones de la ansiedad de sus rivales. 

Esta vez, su estrategia tendrá que ser fina frente a los Caribes de Anzoátegui, y una de las razones claves es esta: La alineación venezolana promedió para tasa de 14.4%BB en sus cinco primeros bateadores. De todos ellos, Balbino Fuenmayor fue el hombre de la más alta tasa de ponches, con 17.4%, pero generó un peligrosísimo .396 BABIP. Así que estamos en presencia de una alineación que puede crear varias situaciones de peligro, compuesta de velocidad y poder ocasional en cada una de sus tandas. Rafael Ortega y Neuman Romero, el “one-two” del manager Omar López, promediaron .416 OBP y .339 BABIP, mientras, el quinto bate, Luis Jiménez, fijó el slugging más alto con .554 y 10 jonrones –uno cada 16 turnos al bate.

¿Cuál es el mejor antídoto para Lázaro Blanco? Ir siempre por delante de todos ellos en el conteo. La mejor manera en que Blanco pudiera hacer su pitcheo es encabezando la cuenta, para entonces poner en aprietos a sus oponentes y estos vayan a desgastarse detrás del slider. Por supuesto, recibir una cobertura defensiva de alto nivel (que veo mucho más fortalecida por la parte izquierda del infield) será crucial, tanto como el apoyo ofensivo. 

¿Qué esperar de Daryl Thompson?

Un alto enfoque y muchos strikes, induciendo a oscilar sus pitcheos rompientes y el cutter. Thompson todavía es un lanzador dominante y lo demostró con su tasa de 5.00 SOBB. Su habilidad para mantener la bola baja y obligar a batear por tierra aún es buena, con 1.12 GB/FB en la temporada 2017 de la Liga Venezolana del Béisbol Profesional. No obstante, he aquí la única preocupación que me queda sobre el dominio de Thompson: Su repertorio ya no es tan infalible como antes. En 2017, él permitió una tasa de hits por cada nueve innings de 9.71, producto de 73 inatrapables en 67.2 entradas. Es cierto que en sus últimas 10 salidas en la VWL no soportó nunca más de nueve hits en una apertura, pero tampoco pasó de los 6.2 innings. 

La tasa de hits de sus más recientes 10 inicios es mucho mejor a la general en las 13 aperturas, 8.52 H9, pero esas son cifras superiores al Thompson que lanzó contra Cuba en la Serie del Caribe de San Juan 2015. Miremos algo de su comportamiento histórico desde entonces:

Estadísticas en la LVBP desde 2014

Tasas de hits y ponches por cada nueve innings

2014: 9.18 – 6.38 

2015: 8.87 – 6.92 

2016: 6.75 – 6.45

2017: 9.71 – 6.13 

Histórico MiLB: 8.79 – 7.41

Histórico AAA: 9.79 – 6.72

No es difícil ver el descenso de su rendimiento en 2017, donde bajó un tanto su tasa de ponches y subió en 2.96 puntos más la de hits permitidos por cada nueve innings. En teoría, ahora Thompson es un lanzador más asequible en su bola rápida y el cutter. Sin embargo, el promedio de rodados en contra todavía me dan fe de que, sin dudas, su curveball y el deslizador aún están haciendo estragos. 

Para Cuba será importantísimo no morder ninguno de sus pitcheos quebrados, incluso, cuidarse del cambio de velocidad. En sus últimas cinco aperturas, Thompson fue bateado con facilidad, resistiendo 24 hits en 21.2 innings, pero lo llamativo es que el 20.8% de esos imparables, fueron jonrones (5-for-24). Los Alazanes de Granma tienen bateadores que pueden hacer daño, pero si atacan con poca paciencia a Thompson, entonces veremos el regreso de un lanzador experimentado que sabe mover la pelota en la zona de strike.

¿Recuerdas aquella apertura de Thompson frente a Cuba en las semifinales de San Juan 2015? En el primer inning, Roel Santos golpeó un sencillo en el cuadro, a tercera, machucando un cutter en la esquina de afuera. Luego Luis Yander La O le tomó un boleto, desechando el cutter y la bola rápida a 93 millas. Pero Thompson se reivindicó rápidamente, aprovechando la ansiedad de Yuli Gurriel, Alfredo Despaigne y Yosvany Alarcón. Todos ellos cayeron mordiendo su curva, los dos primeros en elevados y el tunero en un rodado a tercera, para dejar el primer episodio en blanco. 

La pesadilla de Thompson y el staff de los Caribes esa noche se llamó Frederich Cepeda, quien golpeó par de dobles, un triple y remolcó seis anotaciones. Gracias a eso, Cuba levantó un partido que perdía por 4-0 al entrar en el inicio del sexto capítulo, pero, piense en esto por una vez: Si en el primer episodio hubiese aparecido un hit de la tanda de tercero, cuarto o quinto, ¿Thompson habría pasado el primer aprieto sin admitir carreras? Solo la paciencia hará galopar a los Alazanes en su debut contra el poderoso cuerpo de pitcheo de la “Vinotinto”.

El bullpen

¿Está claro que los partidos de Cuba deberán ser decididos antes del séptimo capítulo? Bueno, así será mejor. La selección de 11 lanzadores no me pareció mal por Carlos Martí y el cuerpo técnico, aunque sí el dejar fuera al único (y auténtico) cerrador que tiene Cuba: José Ángel García. Raidel Martínez tendrá una vez más la gran responsabilidad de cerrar los juegos, pero los abridores serán los lanzadores de más presión diariamente. Si su trabajo es bueno, entonces el bullpen tendrá menos trabajo y podría emplear más brazos en pos de preservar las ventajas. Si el equipo no puede tener ventaja o permanecer cerca en el marcador, entonces los principales relevos no podrán ver acción, y eso podría atentar contra algunos marcadores. Pero así es el béisbol, y en un torneo corto la planificación y el mejor uso posible en pos del éxito contará bastante. 

El trío de Felipe Paulino, César Jiménez y Ricardo Gómez no promete obsequiar muchas oportunidades en las postrimerías de los partidos.

¿Cuál es el poder de cada alineación?

Los Caribes tienen a favor la velocidad y el contacto

Aunque Alexi Amarista (Tigres de Detroit) y Luis Sardiñas (Orioles de Baltimore) pertenecen a organizaciones de Grandes Ligas, el poder del line up de Caribes de Anzoátegui está en sus primeros cinco bateadores:

OPS, bateadores del 1st al 5th

  1. Rafael Ortega, .902
  2. Niuman Romero, .736
  3. René Reyes, .891
  4. Balbino Fuenmayor, .924
  5. Luis Jiménez, .989

OPS, bateadores del 6th al 9th

  1. Tomás Teli, .908
  2. Willians Astudillo, .826
  3. Alexi Amarista, .869
  4. Luis Sardiñas, .753

No obstante, esa tanda final puede hacer daño. Pero el peso mayor está en el quinteto inicial, dueño de 92 extra bases y 29 jonrones. En el juego decisivo frente a los Cardenales de Lara, ese poder oportuno no faltó: Luis Jiménez decidió el camino al título con un Grand Slam frente al cubano Jorge Martínez, y la victoria final llegó por 4-0. 

Lo más interesante de esta alineación fue su promedio con corredores en posición de anotar, donde sus cuatro primeros bateadores golpearon para .332 (65-for-196). Bajo esta situación, el slugger Jiménez no pudo brillar, bateando apenas .234, con apenas un jonrón y 15 strikeouts, una avería que deberían aprovechar los lanzadores cubanos.

Los Alazanes tienen el poder oculto

A decir verdad, ¿cuál de estos bateadores regulares no podría sorprender con algunos extra bases?: Alfredo Despaigne, Carlos Benítez, Guillermo Avilés, Frederich Cepeda, Yurisbel Gracial, Raúl González y hasta Roel Santos. De los que deben ser titulares, hasta Yoelkis Céspedes tiene buenas piernas y puede pegarle con furia a la pelota. Así que el line up de los cubanos podría ser poderoso, pero el grave problema aquí es la poca paciencia en el home plate. Ese, año tras año, suele ser el dolor de cabeza de los managers cubanos y la afición que siempre espera lo mejor de cada equipo. 

Como ya es normal en los últimos años, el team Cuba adolece de velocidad y, al final, se crea una gran expectativa por contar con grandes jonroneros dentro de la Serie Nacional, pero contra el pitcheo a nivel internacional todo cambia. Enfrentar la verdadera zona de strike, algo normal en estas ligas donde trabajan árbitros profesionales del Caribe, creará contradicción una vez más, al menos en los primeros juegos. La palabra de orden para Cuba será la concentración y, a partir de ello, la agresividad y paciencia en los momentos que la merezca. 

Esta será solo es el primero de varios desafíos, pues el campeón tendrá que cruzar el camino del 2 al 8 de febrero en Jalisco, México. 

¡Tenemos una semana de emociones con un ardiente béisbol caribeño!

 

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